Editorial Amarante - El retablo
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Teresa Álvarez en estado de gracia. El retablo

Editorial Amarante nos seduce con una novedad: la última novela de Teresa Álvarez Olías, “El retablo”.

Sin duda la obra que catapulta a la escritora madrileña al puñado de escritoras capitalinas con voz propia y un dietario en su mochila inacabable, pues tanto tiene que contar y decirnos esta escritora que en estas páginas nos mete a dolor vivo, sin anestesia, en la IIª República y la Guerra Civil, con una novela histórica repleta de ansias de libertad, libertades, valores y misterio.

Los dos cuadros perdidos del Retablo de La Anunciación de Juan Correa de Vivar, pintados en 1559, son los auténticos protagonistas de esta novela. Perdidos en el siglo XIX, tras ser embalados en un convento madrileño, fueron fugazmente entrevistos en la batalla de Annual por varias personas, que se decidieron finalmente a buscarlos como antídoto contra la pobreza en los años treinta del siglo XX, una década decisiva para España.

Varios y muy distintos personajes conocieron, por distintas circunstancias, la existencia y escondite de estos óleos perdidos: Un campesino de la montaña de León, juez de paz, mordido por la enfermedad, acostumbrado al duro trabajo de cuidar del ganado y de sus pequeños huertos; un enfermero toledano, residente en el norte de Marruecos, dedicado a curar a la depauperada y olvidada población autóctona, ocupada por tropas extranjeras; el rey Alfonso XIII en un momento trascendental de su vida, y su esposa la reina Victoria Eugenia; el ambicioso duque de Berno, truncado en su profesión por la guerra; la laboriosa y valiente condesa de Bujarque, testigo de las limitaciones de las mujeres de su época, pero llena de coraje para superarlas; la célebre cantante Paloma Blanca y su representante, Alfredo Carlón, exponentes del mundo de la canción; así como el empresario Marcelo Del Campo y su esposa Carmela, optimistas como nadie, propietarios de una agencia matrimonial y de compraventa de obras de arte.

La coralidad, lo variopinto de los personajes, nos ofrece una visión más amplia del momento histórico, de aquella sociedad que no ha cambiado tanto. La novela aborda dos años concretos: 1931, en el momento de proclamación de la Segunda República. La población carecía en general de formación escolar y de perspectiva de crecimiento económico, mientras las tropas españolas ocupaban un Protectorado en Marruecos tras medio siglo de cruentas escaramuzas contra los rifeños, destacando el lastre de la desastrosa batalla de Annual en 1921, clave en la novela. Y el otoño de 1937, época en que la Guerra Civil, iniciada un año antes, y a dos de terminar, avanzaba sin pausa en medio de la ruina económica y la contienda fratricida, con pérdida de miles de seres humanos por toda la nación.

Cada uno de los personajes nos describirá con detalle y se moverá en el mundo en el que viven: una aldea perdida leonesa, un pueblo marroquí, barrios muy distintos de Madrid, tanto pobres como ricos, París y Londres.

Perder la corona de España debió ser una desgracia insoportable para un rey obsesionado por la guerra en África y las fiestas nocturnas, pero la existencia de los campesinos no era tampoco fácil, pues se trataba de trabajar de sol a sol en una nación atrasada, anclada en la economía de subsistencia. La vida de los humildes en la capital del país durante la república recién proclamada era muy distinta de la de los pudientes. Artistas, universitarios, modistas y comerciantes, entre otros ciento de oficios, intentaban triunfar en los suyos, superados siempre por los aconteceres políticos.

Pero todo fue a peor con la llegada de la guerra civil. El país se dividió en dos bloques antagónicos atrapando aleatoriamente a los españoles en uno y otro territorio, el de los leales al gobierno y el de los sublevados. Para los protagonistas de la novela la idea de encontrar dos cuadros de un célebre pintor del Renacimiento suponía, si podían llegar a venderlos, una esperanza de mejorar sus vidas, escapando de la pobreza o de las deudas.

La búsqueda de esos óleos se convirtió en obsesión para seis personas ansiosas por cambiar su destino, capaces de buscarlos por lugares muy dispares y lejanos. Pero el amor es la salsa que en esta historia ablanda la crueldad de unos años duros donde el orden establecido estaba cambiando por completo: república en vez de monarquía, voto para las mujeres cuando nunca lo habían disfrutado y guerra, en vez de paz. En “El retablo” Las relaciones familiares, amistosas y de pareja se entrelazan en esta búsqueda de dos obras de arte de maravillosos colores en un tiempo oscuro y sangriento, pero clave para la Historia de España.

Carlos de Tomás

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