El libro del azafrán

“Agua de agosto, azafrán, miel y mosto”, reza uno de los más populares refranes relacionados con el azafrán, una flor con embrujo. Nos fascina porque es la única especia que proviene de una flor; una flor apreciada por su color rebosante que florece a finales de octubre; una flor excepcional con un ciclo vegetativo invertido. Sobre esta flor, también conocida como “oro rojo” existen muchas frases de origen popular, expresando un pensamiento moral, un consejo o una enseñanza; y como bien sentenció don Quijote a su escudero Sancho:

Paréceme, Sancho, que no hay refrán que no sea verdadero, porque todas son sentencias sacadas de la mesma experiencia, madre de las ciencias todas.

Don Quijote (Capítulo XXI)

El azafrán es la planta más legendaria de la historia de la Humanidad. Desde el origen de las civilizaciones ha estado estrechamente relacionada con el desarrollo de las culturas. Por ello, no debe extrañarnos que las referencias a esta especia sean interminables y, al mismo tiempo, enriquecedoras, para adentrarnos en los valores socio-culturales de los pueblos, desde la Edad del Bronce -hace más de cinco mil años-, hasta nuestros días.

De lo dicho hasta ahora podemos inferir que la flor del azafrán merece un libro; una obra que documente su origen y su historia, sus características, sus aplicaciones en la cocina o sus beneficios para la salud, así como algunas de sus innumerables historias y leyendas. Pero no se impacienten. Este libro ya existe. Lleva por título, “La historia del azafrán” y ha sido publicado por la editorial salmantina Amarante. Lo ha escrito Jesús Ávila Granados, un explorador de lo ignoto; un periodista y escritor especializado en historia oculta, condecorado por el Consejo de Europa, con más de un centenar de libros publicados y cuatro décadas a sus espaldas recorriendo el mundo tratando de descifrar cualesquiera de los misterios que nos vienen intrigando.

Hay una flor en el campo, que le hace brillar el alba. Cinco galanes la cogen; se la llevan a su casa; la ponen sobre una mesa; entre diez la despedazan; la queman a fuego lento y la dama ya descansa; se la llevan a las Indias para el remedio de España.

(Popular)

Sí, en efecto, lo han acertado. Este dicho, entresacado de la sabiduría popular, nos está hablando de una flor mágica: la flor del azafrán. Ahora, permítanme, que les ofrezca algunos detalles de esta mágica creación de la naturaleza.

El azafrán que conocemos en España procede de las mesetas de Anatolia y desde aquella península asiática –calificada por Constantino I «el Grande», como la tierra por donde nace el sol– se extendió su cultivo en todas direcciones, propiciado en gran parte, gracias a los árabes, quienes aprovecharon la mítica «Ruta de la Seda», en sus transacciones comerciales con Oriente y el «Mare Nostrum» de los romanos. El misterio de esta especia fue trasladado hasta la península Ibérica en los siglos VIII y IX, durante el esplendor del Califato de Córdoba; luego, el cultivo de esta singular planta no tardó en extenderse por la mayor parte de los territorios de al-Ándalus.

Llegó a tener tal nivel de influencia el azafrán en el mundo medieval que, a comienzos del siglo XIV, la comunidad judía de la comarca de la Conca de Barberà (Tarragona), estableció los precios en el mercado de toda la cuenca mediterránea, bajo la atenta mirada de los templarios, máximos representantes del equilibrio y la tolerancia religiosa.

Hoy, nuestro azafrán está considerado como el mejor del mundo en todos los sentidos. “El libro del azafrán”, de Jesús Ávila nos descubre por qué. Yo puedo adelantarles que, de acuerdo con la sabiduría popular:

Por Santa Teresa, rosa en mesa.

(Popular)

José Antonio Hernández de la Moya

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1 comment on “El libro del azafrán

  1. Una reseña deliciosa José Antonio. Soy una gran amante de la tradición y leyendas de las flores, estoy deseando leer ‘El libro del Azafrán’.

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