José Antonio Hernández de la Moya – Acalanda Magazine – Editorial Amarante. El espíritu de la Navidad: La gratitud
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El espíritu de la Navidad: La gratitud

La Navidad debería ser una época especial para recordarnos que la gratitud tendría que estar presente en cada uno de nuestros actos.

Mi compañero y buen amigo, Juan Palacios, hombre de fe donde los haya, trabajador incansable y, al mismo tiempo, cabal, vital, tenaz, valiente, agudo, rápido siempre en sus reacciones y sus ideas, que atrae y arrastra por su viveza y actitud entregada, desprendida y generosa, me dijo un día lo que para él era la Navidad.

—Para mí la Navidad —me explicó— es una de las celebraciones más importantes en todo el mundo pero… ¡vaya!, repleta de contrastes. Verás, querido amigo: La Navidad, la mágica Navidad, es la alegría por celebrarla con los que están y la pena por los que se quedaron en el camino, los que ya no están entre nosotros; es el frío de las calles nevadas de crudos inviernos oliendo a castañas, contrastando con el calor que desprende la chimenea de mi amigo Emilio, el de Molina de Aragón; los vergonzosos excesos en las comidas mientras que mucha gente se muere de hambre en el mundo; la superabundancia de regalos infantiles junto al árbol de navidad, los belenes o nacimientos; es Santa Claus y los Reyes Magos; la familia y los amigos; los villancicos y las luces navideñas…; pero, sobre todo, mi querido amigo, pero sobre todo… para mí la Navidad —apuntilló, cerrando suavemente durante unos breves instantes sus párpados, tratando de elegir la expresión que mejor podría definir lo que era para él la Navidad— es… ¡un canto a la vida!.

—¿La Navidad, un canto a la vida? —le pregunté algo perplejo.

—Sí, sí, la Navidad es todo un canto a la vida, nuestra más preciosa compañera y amiga; la que pone y quita; la que ensalza y humilla; la que constriñe y expande. Sí, un canto a la vida que, quizás, como escribiera don Pedro Calderón de la Barca, Es un frenesí; una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño y los sueños, sueños, son”; pero que, aún así, es… ¡la vida!

Luego, tras mantener un profundo silencio, mi compañero y buen amigo, Juan Palacios, mascullando sus profundas reflexiones sobre la Navidad, me miró fijamente a los ojos y me preguntó:

—¿Recuerdas la inolvidable canción de Violeta Parra, Gracias a la vida que me ha dado tanto?.

—Sí, claro, es una canción preciosa —le respondí. La recuerdo muy bien. Me gusta mucho.

—Pues yo creo que esto es esencialmente la Navidad: un canto, una gratitud a la vida que nos ha dado, nos da y nos seguirá dando tanto; un constante milagro que se manifiesta a cada instante de múltiples maneras: en cada rayo de sol, cada brisa del viento, cada flor del campo, cada copo de nieve, cada hermosa fruta y de cada rostro sonriente; así como en cada experiencia y aprendizaje, agradable o desagradable; en cada éxito y cada fracaso; en la riqueza y en la pobreza; en la salud y en la enfermedad; en la juventud y en la vejez…

—Por ello deberíamos de ser más agradecidos —le expuse— y, tal como lo planteas, la Navidad debería ser una época especial para recordarnos que la gratitud tendría que estar presente en cada uno de nuestros actos.

—Sí, claro, querido amigo, sin embargo, la gratitud —me respondióes, en realidad, una virtud poco corriente. Gozamos, casi sin darnos cuenta, de los innumerables bienes que nos ofrece la vida, como la salud, el trabajo, la juventud, la experiencia, la fuerza, el talento, el sol, el alimento, el sueño, la libertad, la casa, la familia, los amigos… ¡hasta que los perdemos!. Y es que, generalmente, solemos quejarnos con facilidad cuando las cosas no van como desearíamos y nos callamos cuando van bien.

Luego, tras mantener otro nuevo profundo silencio, sentenció:

La Navidad o, mejor aún, “El espíritu de la Navidad”, es el modo más sublime de agradecer a la Creación todos los innumerables regalos que recibimos cada día y en todo momento.

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José Antonio Hernández de la Moya

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4 comments on “El espíritu de la Navidad: La gratitud

  1. Arcadio

    Gracias, José Antonio, por compartir tu visión de la Navidad.
    La Natividad es sencillamente la Presencia de Dios entre nosotros. Y Dios es amor.
    Efectivamente es época de dar gracias por todo lo que Él trajo a este mundo: amor, esperanza, justicia, igualdad, respeto.
    Nadie puede rechazar su mensaje, pues es un crisol de los valores más importantes que podemos tener.
    Feliz Natividad para todos.

  2. Anónimo

    Preciosa reflexión y totalmente de acuerdo con Juan.
    Gracias a la vida!!!
    Por cierto, me ha encantado la foto de portada, ese abuelo Rafael 😍

  3. Anónimo

    Muy bonito el articulo y más compartiendo con nuestro amigo Juan Palacios. Ojala todos hiciéramos caso y valoráramos los momentos que nos da la vida. Un fuerte abrazo.

  4. Precioso!!!! Infinitas Gracias!!!

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