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¿Por qué es necesario un Museo Cajal? (VIII), por el Dr. Óscar Marcos Sánchez

El cerebro humano es una de las fronteras del conocimiento dentro del Universo, y don Santiago nos aportó algunas de las claves para afrontar ese desafío.

Porque se lo debemos, no sólo a su memoria sino también a la de su legado.

Este científico sentó algunas de las bases fundamentales sobre el conocimiento del mecanismo más complejo que existe en el Universo, nuestro cerebro.

Él descubrió que las neuronas son células independientes, y observó sus interacciones y el papel que estas desempeñan en el funcionamiento de nuestro procesador interior. Este hombre de origen humilde y medios limitados pudo desarrollar una tarea investigadora al nivel de los más prestigiosos laboratorios científicos del momento. Apoyándose además no sólo en una voluntad de hierro sino en unas habilidades manuales; como su precisión en los cortes histológicos, debido a sus años de manejo del bisturí y la navaja como ayudante de barbero, o las innovaciones en tinciones de sus preparaciones de microscopio debido a su pasión por la fotografía, ámbito en el cual se le reconoce como uno de los pioneros de la fotografía en color y la fotografía instantánea.

El suyo era un saber humanista, dado que no circunscribía su esfuerzo intelectual a una sola área del conocimiento, sino que exploraba con curiosidad otras muchas ramas diferentes buscando no sólo el comprenderlas, sino el mejorarlas si eso le era posible y poder ampliar el vasto volumen del “saber”.

Además este personaje no descuidaba su físico en aras de cuidar sólo su “mente”, ya que entendía al ser humano como un ente completo e inseparable; por ello cultivó su cuerpo y fué también un pionero del mens sana in corpore sano y del “culto al cuerpo”, que tanto se denostaba en ambientes académicos de su época y que sin embargo tan de moda está actualmente entre las élites intelectuales.

Muchos fuimos los que descubrimos a Don Santiago Ramón y Cajal en el año 1982, de la mano del director José María Forqué, con la serie que se estrenó en Televisión Española sobre el médico español, y cuyo papel interpretaba el inolvidable Adolfo Marsillach. Descubrimos el personaje, su afición por la fotografía, sus andanzas en la Guerra de Cuba, su sufrimiento y su labor en la epidemia de cólera en Valencia y el otorgamiento del Premio Nobel a su figura. Pero después no supe nada más de él, y cayó en mi olvido hasta que en mis primeros años de la Facultad de Medicina pude apreciar la importancia de los trabajos científicos de Don Santiago, y la revolución que supuso para la Medicina.

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Y curiosidades de la vida, resulta que al acabar la carrera y tener que elegir un centro donde cursar el MIR como cirujano especializado, pude elegir el hospital que surgió en 1977 como Centro Nacional de Especialidades Quirúrgicas, y que era la “punta de lanza” de la vanguardia sanitaria del país, cuyo nombre no podía ser otro que el de “Hospital Ramón y Cajal”. El aspecto del hospital era magnífico e imponente, incluso a fecha de hoy pese a sus más de 45 años de edad; ya que supuso un salto cualitativo frente al resto de hospitales del país incluso en su diseño arquitectónico.

Así, tras cumplir con mi deber patrio del Servicio Militar Obligatorio, me presenté en Madrid, desde mi Salamanca natal, con la intención de formarme al más alto nivel, pero con la incertidumbre de si sabría estar al nivel del impresionante centro que se presentaba ante mi.

Y entonces justo en el umbral de la puerta de entrada del Hospital pude leer unas enormes palabras en acero en la pared que rezaba:

Todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro.

Santiago Ramón y Cajal

Esa es la frase, esa es la mentalidad y ese es el mensaje más importante que Don Santiago pudo hacerme y que nunca he olvidado. Esa frase es el homenaje al trabajo y a la constancia, es la forma de enfrentarse al desaliento y la certeza que sólo nosotros somos los responsables de nuestro desarrollo, tanto a nivel individual como a nivel colectivo.

Por eso no sólo yo le debo a Don Santiago todo el reconocimiento posible, sino que como sociedad también le debemos el recuerdo y la difusión de sus mensajes y su ejemplo; y en esa deuda, un museo, un archivo o un centro de estudio de sus documentos puede ser una parte del pago. Ramón y Cajal es uno de nuestros  “gigantes” a cuyos hombros nos subimos para progresar como especie, y no podemos pagarle con la indiferencia o el olvido.

Además resulta que esa frase que en su momento muchos hemos leído como una frase motivadora, más típica de las modernas sesiones de “coaching” que de un científico de microscopio; las nuevas perspectivas respecto a la plasticidad neuronal le están dotando de un nuevo significado, e incluso le confieren un aire de profecía. Realmente el sistema neuronal no es tan estático como pensábamos, sino que está dotado de una plasticidad que ahora empezamos a comprender e identificar. Y eso puede cambiar muchas cosas…

El cerebro humano es una de las fronteras del conocimiento dentro del Universo, y don Santiago nos aportó algunas de las claves para afrontar ese desafío.

Dr. Óscar Marcos Sánchez
Médico Especialista en Cirugía Maxilofacial por el Hospital Ramón y Cajal de Madrid.

Recuerda, Necesitamos a Cajal más que nunca” puedes añadir tus reflexiones en el apartado de comentarios, nos gustaría elaborar una Web específica. Te esperamos.

1 comment on “¿Por qué es necesario un Museo Cajal? (VIII), por el Dr. Óscar Marcos Sánchez

  1. Maria Jose Hernandez Martin

    Estupendo articulo Oscar.Espero que pronto podamos visitar ese museo sobre Ramon y Cajal.

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