Francisco F. Micol

Las figuras literarias

El lenguaje, tanto escrito como hablado, no es un proceso matemático, en absoluto. Las palabras, aisladamente, gozan de una condición léxica que oscila a tenor de su contexto semántico. La estructura de la Lengua es, sobre todo en español, maravillosa, aunque no por ello resulte fácil o accesible, sobre todo cuando se comienza a usar en las primeras fases del aprendizaje.

Las formas no convencionales de utilizar las palabras con particularidades fónicas, gramaticales o semánticas, alejándose de su empleo habitual, terminan por resultar esencialmente expresivas. Por ello su empleo es característico de las obras literarias, aunque en modo alguno exclusivo de las mismas. Me refiero, precisamente, a las denominadas figuras literarias.

Coloquialmente reciben los nombres de recursos literarios, estilísticos, retóricos o expresivos. También el de figuras retóricas o de discurso.

Siendo la retórica esa disciplina transversal a distintos campos de conocimiento, ésta se encarga de estudiar y sistematizar procedimientos y técnicas para la utilización del lenguaje con una finalidad persuasiva o meramente estética, aunando su cometido para la comunicación.

Divididas en dos grupos, cabe destacarse las figuras de dicción y las figuras de pensamiento.

Las figuras de dicción, a su vez, quedan divididas en cuatro categorías: de transformación, de repetición, de omisión y de posición.

Las figuras de transformación, denominadas también metaplasmos, consisten en el empleo de formas léxicas que, en teoría, pugnan con la lengua ordinaria. Las más usuales son denominadas como licencias métricas.

Y así tenemos: prótesis, epéntesis, paragoge, aféresis, síncopa, apócope, diástole (o éctasis), sístole, dialefa, sinéresis, sinalefa, eclipsis y metátesis.

Prótesis: recurso literario consistente en agregar un fonema al principio de una palabra sin alterar su significado. Es muy común en el lenguaje coloquial y su uso se debe a las modificaciones fonéticas del lenguaje. Ejemplo: Aguardar (prótesis) / Guardar (Esperar).

Epéntesis: adición de un fonema o más en el interior de una palabra, esto es, la intercalación o adición de un segmento, en general vocálico, en una secuencia fonológica. Ejemplo: Calvaria / Calavera.

Paragoge: consiste en agregar un fonema o más, etimológico o no y por lo general una vocal, al final de un vocablo, como por ejemplo en felice por feliz, en huéspede por huésped. Se denomina también epítesis y se utilizaba en el romancero y en la versificación o métrica para aumentar artificialmente el cómputo silábico del verso.

Aféresis: es un recurso poético consistente en la supresión de una sílaba al principio de una palabra. Fue muy empleado en el Siglo de Oro y hasta el Romanticismo. Tenemos muchos ejemplos cotidianos: Chacho / (Acho, también) /Muchacho; Seudónimo / Pseudónimo; Bus / Autobús.

Síncopa: consiste en la supresión de algún sonido dentro de una palabra. Ejemplos: Advenimiento / Adviento; Natividad / Navidad.

Apócope: es la pérdida o desaparición de uno o varios fonemas o sílabas al final de algunas palabras. Ejemplos: Bueno / Buen; Mucho / Muy; Tanto / Tan; Cuanto / Cuan.

Diástole: en latín permitía que una sílaba breve se pronunciara como larga. En lenguas donde no existe la cantidad vocálica, como el español, la figura se aplica a la acentuación: adelantar la posición del acento de una sílaba a la siguiente (en ocasiones, con el objeto de facilitar ciertas rimas). Ejemplo: Oceáno / Océano.

Sístole: en latín consistía en convertir una sílaba larga en una breve; en español, implica atrasar la posición del acento de una sílaba a la anterior. Es la figura opuesta a la diástole. Ejemplo: E ya, pues, desrama de tus nuevas fuentes en mí tu subsidio, inmórtal Apolo. (Juan de Mena; Laberinto de Fortuna). Se emplea mucho en el español rioplatense: Cállate, pibe / Calláte, pibe; Escucha lo que te digo / Escuchá lo que te digo.

Dialefa: es la separación de un diptongo, formando dos sílabas en lugar de una, como lo sería gramaticalmente. Ejemplo: El aire el huerto orea, y ofrece mil olores al sentido, / los árboles menea, / con un manso rüído, / que del oro y del cetro pone olvido. (Fray Luis de León).

Sinéresis: es el recurso que permite ligar las vocales de un hiato deshaciéndolo, para lo cual se debilita el timbre de la vocal más débil a fin de crear un diptongo artificial con el propósito de disminuir en uno el cómputo total de sílabas del verso. Ejemplo: vi–no, sen–ti–mien–to, gui–ta–rra y poe–sí–a. Induropeo / Indouropeo (Antes Indoeuropeo). Uropa / Europa.

Sinalefa: consiste en pronunciar en una sola unidad la última sílaba de una palabra terminada en vocal y la primera de la siguiente, si comienza con vocal, pudiendo estar precedida de hache muda. Ejemplos: Escalera arriba / Escalerarriba; Ya puede escribir / Ya puedescribir.

Eclipsis: es la figura literaria de dicción que complementa a la sinalefa, pues supone la fusión de las consonantes final e inicial de sendas palabras cuando aquéllas son idénticas o muy similares. Ejemplo: ni menos la voluntad / de tal manera: ni-me-nos-la-vo-lun-ta-de (añade una sílaba) tal-ma-ne-ra (pierde una sílaba).

Metátesis: consiste en el cambio de lugar de los sonidos dentro de la palabra, atraídos o repelidos unos por otros. Ejemplos: Animalia / Alimaña; Crusta / Costra.

Luis de Góngora y Argote

Firma de Luis de Góngora y Argote

Las figuras de repetición consisten en el uso de elementos lingüísticos que ya habían sido usados en el mismo texto. Dicha repetición no debe ser necesariamente exacta, por lo que en muchas ocasiones se dan casos de semejanza o igualdad hacia una misma palabra. Son las siguientes: anadiplosis, gradación, epanadiplosis, polisíndeton, annominatio (paronomasia, derivatio, figura etimológica, diáfora, políptoton), traductio, equívoco / antanaclasis, paralelismo (isocolon, parison, correlación), quiasmo y conmutativo / retruécano.

Anadiplosis: es un recurso literario que consiste en la repetición de la misma palabra o grupo de palabras al final de un verso y al comienzo del siguiente. Ejemplo: Todo pasa y todo queda, / pero lo nuestro es pasar, / pasar haciendo caminos, / caminos sobre la mar. (Antonio Machado).

Gradación: consistía en un encadenamiento exclusivamente formal de las palabras. No obstante, terminó derivando en una colocación de elementos en un orden ascendente o descendente desde el punto de vista semántico (tratándose de un orden descendente, se llama anticlímax), de manera que las ideas aparezcan encadenadas firmemente. Ejemplos: (Ascendente) Aspiro siempre a lo bello, lo perfecto, lo sublime. (Descendente) ¿De qué sirve sembrar locos amores, / si viene un desengaño que se lleva / árboles, ramas, hojas, fruto y flores? (Lope de Vega).

Epanadiplosis: palabra griega que significa duplicación, es una figura retórica que consiste en repetir, al principio y final de una cláusula (una o varias oraciones), las mismas palabras, ya sea una o varias. Ejemplos: Silencio de la noche, doloroso silencio / nocturno… (Rubén Darío); Pasas llevando en tus ondas / palabras de amor, palabras. (Gerardo Diego).

Polisíndeton: consiste en la utilización de más conjunciones de las necesarias en el uso habitual del lenguaje, uniendo palabras, sintagmas o preposiciones, cuya función consiste en darle un efecto de lentitud, sosiego y reflexión. Ejemplo: Hay un palacio y un río y un lago y un puente viejo, / y fuentes con musgo y hierba alta y silencio… un silencio. (Juan Ramón Jiménez).

Paronomasia: es un recurso fónico que consiste en emplear parónimos (palabras que tienen sonidos semejantes pero significados diferentes). Fue muy utilizado por los conceptistas en sus burlas o sátiras. Ejemplos: Es muro es mero muro es mudo mira muere. (Alejandra Pizarnik); Vendado que me has vendido (Luis de Góngora).

Traductio: consiste en repetir de forma significativa una palabra, bien de forma literal, bien con alguna alteración gramatical. Ejemplo: si el fecho faz gran fecho e buen fecho e bien fecho, non es gran fecho… (Don Juan Manuel; El Conde Lucanor).

Equívoco: versa en hacer uso del valor polisémico de algunas palabras: se repite el significante (o cuerpo fónico de la palabra) pero en cada aparición el significado es distinto. Ejemplo: Es necesario que traigas las velas para salir a navegar. Se puede entender «vela» como el bastón de cera, con un núcleo de pabilo, usado para iluminar; o bien, aquella porción de tela útil para acaparar el viento e impulsar una embarcación. / ¿Cómo quieres que vaya de noche a verte si el perro de tu padre sale a morderme? (El equívoco surge por la preposición «de»:

a) como propiedad de pertenencia física y material de un objeto a un sujeto. (El perro que tu padre tiene en su casa),

b) como propiedad perteneciente a un concepto: tu padre, según el concepto que tiene quien habla, tiene la cualidad «de» ser un perro).

Paralelismo: Se trata de distribuir paralelamente las palabras, sintagmas y oraciones para conseguir un efecto rítmico-secuencial de un texto. Ejemplo: Tus bellos ojos y tu dulce boca / de luz divina y de oloroso aliento / envidia el claro sol y adora el viento / por lo que el uno ve y el otro toca. (Pedro Espinosa).

Quiasmo: Se trata de un paralelismo cruzado, es decir, de la repetición de una estructura sintáctica; con la particularidad de que en el caso del quiasmo los elementos que se repiten aparecen primero en un orden (por ejemplo, AB) y luego en el orden contrario (por ejemplo, BA). Ejemplo: Frutales / cargados, dorados trigales (Manuel Machado).

Retruécano: cuando se produce repetición no sólo de la estructura sintáctica, sino de las palabras mismas. Ejemplos:

1) Hay grandes libros en el mundo, y grandes mundos en los libros.

2) Voy de palabras con cuerpo a tu cuerpo sin palabras.

Las figuras de omisión consisten en la supresión de un elemento lingüístico y necesario, en teoría, para la construcción del texto. Su uso tiende a aligerar la expresión. Son las siguientes: asíndeton, elipsis, zeugma, silepsis, reticencia o aposiopesis, braquilogía y paralipsis.

Asíndeton: consiste en omitir las conjunciones o nexos que normalmente aparecerían dentro de una enumeración, utilizando en su lugar una mera pausa (entonación de coma). Ejemplo: Acude, corre, vuela, / traspasa la alta sierra, ocupa el llano. / No perdones la espuela / no des paz a la mano; / menea fulminando el hierro insano. (Fray Luis de León).

Elipsis: consiste en la omisión de una o más palabras en una cláusula que, aunque sea necesario para la correcta construcción gramatical, se sobreentiende por el contexto. Ejemplo: Yo llevaba las flores y ellos, el incienso. (Yo llevaba las flores y ellos llevaban el incienso). / Félix cantaba una canción romántica y sus amigos, unos boleros.

Zeugma: es una figura de construcción sintáctica que radica en utilizar una sola vez una palabra común para varias unidades análogas de la oración (un verbo para varios sujetos, un adjetivo para varios sustantivos, etcétera), aunque ésta se refiera a otras más del periodo, sólo se expresa en uno de ellos y ha de sobrentenderse en los demás. Ejemplos:

1) Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años; era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza. (Miguel de Cervantes). El verbo ser no describe que fuera gran madrugador y amigo de la caza.

2) Ahora bien, todo el pueblo estaba viendo los truenos y los relampagueos y el sonido del cuerno y la montaña que humeaba. (Éxodo 20:18). En este caso «viendo» se aplica a los relampagueos y a la montaña que humeaba, pero para percibir los truenos y el sonido del cuerno se requería del sentido del oído.

Silepsis: consiste en la omisión de un elemento que rige unidades diversas, semántica o sintácticamente. Ejemplo: Su producción consistió en escribir un libro y varios cuadros. / Su producción consistió en escribir un libro y (pintar) varios cuadros.

Reticencia o aposiopesis: versa en dejar incompleta una frase, destacándose más lo que se calla. Ejemplos:

1) Si tú supieras…

2) El día que yo hable…

Braquilogía: es el acortamiento del discurso obtenido especialmente mediante el empleo de una expresión corta que equivale a otra más larga o complicada, o mediante la supresión de elementos que se sobreentienden. Ejemplo: Si no nos vemos, que haya suerte. (Si no nos vemos os deseamos que haya suerte).

Paralipsis: consiste en declarar que se omite o pasa por alto algo, cuando de hecho se aprovecha la ocasión para llamar la atención sobre ello. Su uso es particularmente intenso en los debates políticos. Ejemplo: No entraré a valorar ahora la desastrosa gestión de su gabinete.

Las figuras de posición son los procedimientos que se basan en la alteración del orden normal de las partes de la oración. Son las siguientes: hipérbaton, anástrofe, tmesis y synchysis/mixtura verborum.

Hipérbaton: Fue un recurso especialmente utilizado en los periodos cortesanos de la historia de la literatura, cuyo objetivo era hacer más noble el lenguaje, especialmente en la prosa latinizante del siglo XV, ya que al aplicar este recurso, el esquema sintáctico coincidía con el predominante en latín, siendo asimismo recurso habitual en la estética de la literatura barroca. Ejemplo: Volverán las oscuras golondrinas / en tu balcón sus nidos a colgar. (Gustavo Adolfo Bécquer).

Anástrofe: consiste en invertir el orden sintáctico habitual o normal de dos o más palabras sucesivas en una frase. Ejemplo: Ninguno no debe usar ni querer de mujeres amor. (Arcipreste de Talavera; Corbacho).

Tmesis: fenómeno lingüístico que consiste en la fragmentación de una palabra compuesta al intercalarse otra palabra entre sus elementos constituyentes, o al mediar una pausa métrica que la separa en dos versos. En el caso de que se trate de esta última posibilidad, es un encabalgamiento extremo. Ejemplos: 1) combidar le íen de grado / mas ninguno non osaba. (Versos del Poema del mío Cid). 2) la jeri aprenderá gonza siguiente. (Francisco de Quevedo).

Synchysis: se trata del recurso literario que provoca un mayor grado de confusión sintáctica pues, a través de hipérbatos y anástrofes, altera completamente el orden de los elementos de un enunciado. Ejemplo: de mengua seso es muy grande por los ajenos grandes tener los yerros pequeños por los suyos. (Don Juan Manuel; El conde Lucanor). Equivale a: muy grande mengua de seso es tener los yerros ajenos por grandes, los suyos por pequeños.

Las figuras de pensamiento afectan principalmente al significado de las palabras. Se distinguen las siguientes categorías: figuras de amplificación, figuras de acumulación, figuras lógicas, figuras de definición, figuras oblicuas, figuras de diálogo, figuras dialécticas (o de argumentación) y figuras de ficción.

Miguel de Cervantes Saavedra

Miguel de Cervantes Saavedra

Las figuras de amplificación son aquellas que incluyen técnicas de alargamiento para el contenido de un texto. Son las siguientes: expolitio, interpretatio, paráfrasis, isodinamia, digresión y epifonema.

Expolitio: consiste en ampliar una idea desarrollando su exposición extensamente. Esto se puede hacer a través de la repetición (que, si es a través del uso de sinónimos, se denomina interpretatio), de la argumentación minuciosa y de la enumeración detallada de los aspectos parciales en que se divide. Ejemplo: Juan es un buen estudiante, saca buenas notas en los exámenes, estudia mucho y pone mucho esfuerzo en aprender las enseñanzas de su maestro.

Interpretatio: consiste en desarrollar y ampliar una idea extensamente a través de la repetición de palabras o ideas. Ejemplo: ¡Mentira! No tengo ni dudas, ni celos, ni inquietud, ni angustias, ni penas, ni anhelos…

Paráfrasis: es la explicación del contenido de un texto para aclarar y facilitar la asimilación de la información en todos sus aspectos. Ejemplo: Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades. (Miguel de Cervantes).

Isodinamia: se trata de una combinación de las figuras de interpretatio y lítotes: repetición de una idea mediante la negación de su contrario. Ejemplo: por muertas las dejaron, sabed, que non por vivas (Poema de mío Cid).

Digresión: consiste en un cambio temporal del tema en el curso de un relato, y más generalmente de un discurso, para evocar una acción paralela o para hacer intervenir al narrador o al autor (la epífrasis de los romanos, o la parábasis del género teatral) cuyo efecto es romper el hilo del discurso con un cambio de tema intencionado. Ejemplo: Las mariposas monarca son hermosas, como tú, princesita, y cada año vuelan muchos kilómetros de un destino a otro.

Epifonema: es un breve enunciado con el que se cierra un texto, de forma que, de alguna manera, condense alguna idea principal que se derive del mismo o exprese una valoración al respecto. Ejemplo: Ruiz habló de Casilda como si fuera su hija. ¡Lo que hay que oír!

Las figuras de acumulación son procedimientos que buscan la adición de elementos complementarios a las ideas expuestas. Son las siguientes: enumeración, distributio, epífrasis y epíteto.

Enumeración: versa en sumar o acumular elementos lingüísticos a través de la coordinación, bien a través de conjunciones, bien por yuxtaposición. Ejemplo: Jacintos, ángeles, bibliotecas, laberintos, anclas, Uxmal, el infinito, el cero. (Jorge Luis Borges).

Distributio: es la puntualización de los distintos aspectos que forman parte de una idea expuesta al comienzo de un texto. Ejemplos:

1) Cada cual que aguante su vela.

2) Sendos cupones resultaron agraciados.

Epífrasis: versa en cualquier adición de ideas complementarias a la principal, de forma que si éstas se eliminan queda aquella con un sentido completo. Ejemplo: Con dolorido cuidado, degrado, pena y dolor, parto yo, triste amador, d’amores, que d’amor. (Jorge Manrique).

Epíteto: es aquel adjetivo calificativo que resalta las características y cualidades de un sustantivo (el frío en la nieve, el calor en el fuego, la humedad en el agua, entre otros), sin distinguirlo de los demás de su grupo. Ejemplos:

1) La blanca nieve.

2) La noche oscura.

Marqués de Santillana

Marqués de Santillana

Las figuras lógicas son procedimientos que tienen que ver con las relaciones lógicas entre las ideas dentro de un texto; de forma especial, se considera la relación de contradicción o antinomia, por lo que la figura lógica por antonomasia es la antítesis. Como variantes de esta, se encuentran la cohabitación, la paradoja y el oxímoron.

Antítesis: es una oposición entre dos términos contrarios o complementarios. El término se utiliza en retórica, donde designa a un recurso expresivo, y en filosofía (especialmente en la dialéctica asociada con Hegel). Ejemplo: Un pequeño paso para el hombre pero un gran paso para la humanidad.

Cohabitación: consiste en adscribir a un mismo sujeto dos conceptos contrarios; su uso estilístico más frecuente tiene por objeto el reflejar las contradicciones de la persona en el plano amoroso o moral. Ejemplos:

1) lloro e río en un momento / e soy contento e quexoso, / ardid me fallo e medroso… (Marqués de Santillana).

2) Estoy solo y arrepentido de mi soledad como si la hubiera buscado, orgulloso como si la hubiera merecido. (Juan Carlos Onetti; El infierno tan temido).

Paradoja: consiste en emplear expresiones o frases que implican contradicción. Es la unión de dos ideas opuestas que resultan contradictorias, pero que sin embargo pueden estar encerrando una verdad oculta. Ejemplos:

1) Al ávaro, las riquezas lo hacen más pobre.

2) Yo te amo para comenzar a amarte, para recomenzar el infinito y para no dejar de amarte nunca: por eso no te amo todavía. (Pablo Neruda).

Oxímoron: consiste en usar dos conceptos de significado opuesto en una sola expresión, que genera un tercer concepto. Ejemplos:

1) Placeres espantosos y dulzuras horrendas. (Charles Baudelaire).

2) Vísteme despacio que tengo prisa. (Napoleón Bonaparte).

Las figuras de definición se utilizan para reflejar lingüísticamente la esencia o apariencia de los temas tratados (personas, objetos, conceptos…). Son las siguientes: definitio, prosopografía, etopeya, pragmatografía, topografía, cronografía, retrato, evidentia o demonstratio.

Definitio: consiste en relacionar las características esenciales de un concepto partiendo de la especificación de éste (en el caso en que se elude la expresión del concepto, se tiene un caso de perífrasis). Ejemplo: La misericordia es virtud muchas veces coronada, es merced enternecida, es un amor materno; la más amartelada diligencia para el perdón… (Francisco de Quevedo).

Prosopografía: es la descripción de un personaje. Se entienden cosas diferentes según se emplee este término en preceptiva literaria o en Historia. Ejemplo: Aun ahora, con su elevada estatura, barba rizosa y bien cortada, los ojos animados y brillantes y el cutis sin arrugas, sería aceptado por muchas mujeres.

Etopeya: consiste en la descripción de rasgos psicológicos o morales de una persona, como son el carácter, cualidades, virtudes, cualidades espirituales o costumbres de uno o varios personajes comunes o célebres. Ejemplo: Su vivir se asemeja, en el andar sin descanso, a un evangelista del civismo, cuya inmensa caída de prosélitos él viera por seis lustros alimentando muchedumbres, libertando galeotes, avizorando lejanías, fascinando mieses de pasión, aromando la extraña como propia tienda con el precioso sándalo de la bondad y del ingenio. (Guillermo León Valencia).

Pragmatografía: es explicar, de manera detallada y ordenada, como son las personas, animales, lugares, objetos y sentimientos. La descripción sirve sobre todo para ambientar la acción y crear una atmósfera que haga más creíbles los hechos que se narran. Ejemplo: Cogió el hacha Gawain, la levantó, avanzó el pie izquierdo, y descargó la afilada hoja que segó el hueso, se hundió en la carne, la seccionó en dos, y su centelleante acero fue a clavarse en el suelo. (Anónimo).

Topografía: es una figura retórica que consiste en describir detalladamente un lugar. Ejemplo: Al principio el color que predomina es el naranja. Es naranja debido a la presencia de rasgos amarillos y rojos. Estamos enfrente del castillo.

Cronografía: consiste en una descripción de tiempos, entendidos éstos por momentos temporales determinados. Ejemplo: Que por mayo era, por mayo, / cuando hace la calor, / cuando los trigos encañan /y están los campos en flor, / cuando canta la calandria / y responde el ruiseñor, / cuando los enamorados / van a servir al amor; / sino yo, triste, cuitado, / que vivo en esta prisión; /que ni sé cuándo es de día / ni cuándo las noches son, / sino por una avecilla / que me cantaba el albor. / Matómela un ballestero; / déle Dios mal galardón. (Romance del prisionero; Anónimo).

Retrato: consiste en la combinación de la descripción de los rasgos externos (físicos) e internos (psicológicos) de personas. Ejemplo: Es una mujer buena (rasgo interno) y hermosa (rasgo externo o físico).

Evidentia: se trata de un término que hace referencia genérica a una técnica descriptiva que consigue representar una realidad de una forma especialmente viva y detallada. Ejemplo: Con poca ropa, y ésta de seda, posaba adormecida la dama en un olvido perenne. Sus ojos centelleaban a la luz tibia de las velas. Ella sólo reponía el perfume en su cuello y muñecas, retocándose dos o tres veces por día frente al gran espejo oval del salón en penumbras.

Las figuras oblicuas designan de forma indirecta una realidad utilizando las palabras en sentido apropiado. Son las siguientes: perífrasis o circunloquio, lítotes o atenuación, y preterición o paralipsis.

Perífrasis: consiste en utilizar más palabras de las necesarias para expresar una idea o concepto. Su función es evitar una expresión estereotipada o común utilizando palabras que la evocan sin citarla expresamente. La perífrasis pertenece al grupo de las figuras de pensamiento, es una de las figuras oblicuas consistente en designar de forma indirecta un concepto a través de un conjunto de sus características. Ejemplo: El rey de la selva (el león).

Lítote o atenuación: figura literaria relacionada con la ironía y el eufemismo, mediante la cual se afirma algo, disminuyendo (atenuando) o negando lo contrario de lo que se quiere afirmar o decir. Ejemplos:

1) Aquello no estuvo nada mal.

2) Eso no es muy inteligente por tu parte.

Preterición o paralipsis: consiste en declarar que se omite o pasa por alto algo, cuando de hecho se aprovecha la ocasión para llamar la atención sobre ello. Ejemplo: Finalmente arribó a Asia, pero no veo razón para rememorar los festines de día y noche, ni los caballos y obsequios que lo recibieron. (Cicerón, Actionis in C. Verrem Secundae, 1, 49).

Las figuras de diálogo o patéticas son las propias del estilo directo, pues subrayan el carácter comunicativo del discurso. Se denominan también figuras patéticas pues pretenden incidir afectivamente en el destinatario. Son las siguientes: apóstrofe o invocación, exclamación, interrogación retórica, optación y deprecación.

Apóstrofe: consiste en dirigirse durante un discurso o narración a un interlocutor que puede estar presente, fallecido o ausente, a objetos inanimados o incluso al propio autor u orador. El empleo de este recurso es muy común en las plegarias u oraciones, en los soliloquios y en las invocaciones. También es frecuente la utilización de esta figura en política, ya que crea la impresión entre el público de que el orador se está dirigiendo directamente a sí mismo, lo que aumenta la receptividad. Ejemplo: Olas gigantes que os rompéis bramando / en las playas desiertas y remotas, / envuelto entre sábanas de espuma, / ¡llevadme con vosotras! (Gustavo Adolfo Bécquer; Rima LII).

Exclamación o ecfonesis: intenta transmitir fuertes emociones al destinatario del mensaje. Se la reconoce sintácticamente por el uso de signos de exclamación y de interjecciones como ¡Oh! y ¡Ay! La exclamación acompaña frecuentemente otras figuras retóricas, como la hipérbole (exageración), y es característica de ciertos géneros discursivos, como el encomio (texto de alabanza) o la arenga. Ejemplo: ¡O témpora, o mores! (Cicerón; Catilinarias).

Interrogación retórica o erotema: se trata de una pregunta que se formula sin esperar respuesta, con la finalidad de reforzar o reafirmar el propio punto de vista, dando por hecho que el interlocutor está de acuerdo. Ejemplos:

1) ¿Cuántas veces tengo que decirte que te vayas?

2) ¿Quieres que piensen que somos tontos?

Optación: consiste en la manifestación, de forma muy explícita, de un deseo, dirigido siempre a un tú que está claramente presente en el discurso. Ejemplo: ¡Confío que Dios le conceda larga vida!

Deprecación: versa en emplear la súplica, el ruego o la plegaria para lograr un fin. Ejemplo: Sácame de esta muerte, / mi Dios y dame la vida; / no me tengas impedida / en este lazo tan fuerte. / Mira que muero por verte, / y vivir sin ti no quiero / y tan alta vida espero /que muero porque no muero. (Santa Teresa de Jesús).

Las figuras dialécticas o de argumentación versan en técnicas argumentativas propias del discurso y los debates dialécticos. No entraremos en materia dado que las mismas obedecen a la oratoria y no se dan en el lenguaje escrito. Son las siguientes: concessio, correctio, dubitatio, communicatio, conciliatio y distinctio / paradiástole; pueden, además, incluirse aquí las llamadas probationes argumentativas, o pruebas expuestas por el orador para defender su argumentación: simile, argumentum y sententia.

"Coplas a la muerte de su padre" autor Jorge Manrique. Biblioteca Nacional de Madrid.

“Coplas a la muerte de su padre” autor Jorge Manrique. Biblioteca Nacional de Madrid.

Las figuras de ficción permiten presentar como reales situaciones imaginarias. Son las siguientes: personificación / prosopopeya, sermocinatio / idolopeya y subiectio / percontatio.

Personificación o prosopopeya consiste en atribuir propiedades humanas a un animal o a algo inanimado (objeto concreto o abstracto), a lo que se hace hablar, actuar, reaccionar, como si fuera una persona. Ejemplo: ¡Con qué rigor, Destino, tú me persigues! (Jean Racine; Phèdre).

Sermocinatio: consiste en poner en boca de un personaje vivo un discurso de forma que se imita su estilo o habla como si se dirigiera a sí misma o se refiere a lo que ella misma u otra persona o personaje ha dicho. Ejemplo: ¿Jamás ha de leer? No por oficio.

Idolopeya: trata de adscribir un discurso pronunciado en un texto a una persona ya muerta. Ejemplo paradigmático en literatura española lo constituyen las palabras pronunciadas por el difunto don Rodrigo en las Coplas a la muerte de mi padre, de Jorge Manrique.

Subiectio o percontatio: consiste en exponer un diálogo irreal entre el autor y su destinatario. Es decir, consiste en interrogarse el propio autor y responderse a sí mismo. Ejemplo: Yo, que anhelo salir de acá, ¿puedo enfriar mi ánimo en la taberna? Bien sé que no, pues aquello anda cerrado por reformas.

La retórica, sin su acepción peyorativa, es una disciplina fundamental para conocer nuestro idioma y perfeccionarlo. Empleamos todas las figuras literarias y, sin embargo, no sabemos cuándo, cómo ni por qué. Repasar el ayer siempre es conveniente, sobre todo porque nuestro futuro está íntimamente ligado al mismo.

El estudio, clasificación y ejemplos de las figuras literarias que constan en este artículo, fueron expuestas en mi bachiller por el conspicuo don Francisco Martínez Mirete. Su enseñanza prevalece justo cuando la docencia, ya lo dije, es hoy una laguna inexorable.

Francisco F. Micol

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