Carlos de Tomás

Carlos Gamarra, poesía de imagen y recuerdo

El poeta nace en un lugar de Madrid el 23 de Septiembre de un año que no quiere acordarse. Siempre estuvo cerca de las palabras, pero es en la madurez cuando la poesía comienza a ser su inseparable compañera. Ha participado en varias revistas, publicado un poemario en solitario y dos más en compañía de otros amigos poetas. Aficionado a la fotografía y a la naturaleza, le gusta disfrutar de la compañía de amigos y amigas. Ahora, cuando la madurez de sus versos nos atrapa, Editorial Amarante publica su última obra: Caras de ausencia.

Qué poética es esa fotografía… qué fotográfico es ese poema…versos como ascuas ardiendo en la retina. ¿Dónde está la diferencia? ¿Acaso la hay? Un gran amigo decía que la poesía estaba en todos los sitios donde había belleza, escribir de ella con palabras adecuadas, con musicalidad, con destreza de arlequín tal vez sea la obra de un poeta, no podemos estar seguros. Pero la certeza nos llega al sentir el verso como un pedazo del corazón de alguien que se expande a nuestro cerebro y produce una emoción del tipo que sea, y si es una emoción que te moja los ojos entonces se habrá producido el milagro. Algo de esto ocurrió al leer algunos versos de este libro

Siempre breves

los momentos

que se viven

ojo a ojo y cuerpo a cuerpo.

O en el poema “Espejismo”, que define la obra:

La noche ilumina

con dolor de estrellas

las caras de tu ausencia.

Se esconde el paisaje

y como siempre regresamos

a nuestras jaulas cotidianas.

Estos versos y otros muchos me dejaron callado, inmerso en el mundo del propio poema, que tal vez sea el nuestro, como speculum vitae; el resto de esta obra me apasionó desde el primer instante en que puse los ojos en las palabras; porque Carlos Gamarra es constructor de imágenes, transformador de la realidad a su realidad, narrador de instintos visuales. Su poética me traslada a la poesía cultista de los ochenta con una diferencia que esta es de pantalla de ordenador, de tableta lumínica que acentúa el negro de las letras, es palabra iluminada para ser expuesta como si de una colección de retratos se tratara, retratos sin gente pero con alma, retratos del alma sin dibujar a los personajes. En definitiva clichés del alma profunda y calmada de Carlos Gamarra.

Carlos de Tomás con el poeta Carlos Gamarra

Carlos de Tomás junto al poeta Carlos Gamarra

En su poética encontramos recuerdos con el amor de fondo, la compañía deseada en esos viajes que son siempre el mismo viaje, el viaje de la vida. Más tarde vendrá el caos por las ausencias; y entre medias de todo, para completar el discurso intelectual del autor, nos llegarán andanadas de lo que en apariencia pudiera parecer denuncia social; pero no lo es, se trata de la concienciación ante la catástrofe inevitable, el caos planetario por nuestra mala praxis. Gamarra, en ese repertorio fotográfico acude a la cotidianeidad para aferrarse al tiempo, para intentar ralentizar el viaje existencial, y nos deja versos como estos:

De vez en cuando un libro

rompe la armonía

y se expone a ciertos peligros.

Pongámonos en situación: un tren, todo el mundo con sus tabletas y teléfono móviles. El poeta vuelve a narrar con la mirada, en esta ocasión son las nuevas tecnologías como visualización del paso del tiempo inexorable, su tiempo. La dicotomía está servida: cabalgamos a Cronos o es una corriente que nos lleva adonde quiere. Gamarra se lo pregunta una y otra vez en sus versos como cantinela de belleza que nos deja, otra vez, pensativos.

Estamos ante una obra que resume buena parte de la estética poética del autor. No es una antología pero pudiera serlo al observar como cuartea los poemas y los distribuye en estadios uniformes, un pentáculo del que salen los brazos de la vida: Levitaciones, Nocivo, Luz de otoño, Por bosques y espesuras, y Versos sin careta. Libros en sí que acumulan la verdad de Carlos Gamarra, un poeta al que debemos leer por tratarse de un ejercicio inmensamente saludable.

Carlos de Tomás

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