TRAS LA LÍNEA. A propósito de “Zapatos en la estrada” de Carlos de Tomás

Por Manuel Rodeiro.

Apenas había comenzado a degustar el libro Zapatos en la estrada de Carlos de Tomás cuando, de repente, me he enterado de la cuestión del zapato perdido y, como el lector bobo de una novela de intriga, me he detenido ahí, complacido de saber quién es el asesino -lo que no es el caso en esta novela-.

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Manuel Rodeiro (Foto: Antonio Porto)

Decir que antes de leer Vidas en el margen -la anterior novela de Carlos de Tomás– lo primero que me había gustado había sido el título. Luego, en una entrevista, el propio autor lanzaba un aviso a navegantes: la novela iba precisamente de “vidas en el margen” y no de “vidas al margen”, como tal vez algún despistado pudiese suponer. Volver a decir que hay quien escribe por aburrimiento o por desesperación, por dinero o por notoriedad. como hay quién pueda hacerlo para rescatar la vida propia o para proyectar las no vividas, pero también hay otros que lo hace por los otros y para los otros, para dar voz o ceder la palabra a la verdad que permanece oculta tras la ignominiosa línea de la realidad o de la historia. De esta estirpe es Carlos de Tomás.

Porque rara vez hacemos el esfuerzo de ponernos en la piel del otro, la de que quien se levanta resacoso sobre la húmeda hierba de un jardín cualquiera con la cabeza sobre un tetrabrick gastado de vino barato, o se siente la angustia de una expatriada sin papeles; como la desgraciada Irina (heroína de esta novela), un desecho que también en otra vida fue una niña que tuvo una madre y además tocaba el violín, aunque luego acabase dentro de un baúl en un pobre granero de su Ucrania natal.

En Zapatos en la estrada cobran vida esos desposeídos que siempre han tenido cabida en la historia de la literatura y que también, al día de hoy, pululan por las calles de grandes ciudades deprimidas. Muy pocos como Carlos de Tomás los han tratado y reivindicado con tanta ternura y capacidad de redención como en sus thrillers psicológicos, que parecen una literatura tan rusa, como los mismos personajes que le gusta retratar.

Bien sabido es que en literatura todos son tópicos, desde el ciberpunk a los atardeceres o la búsqueda del padre o el tiempo perdido. Todo cabe en un libro si del ectoplasma inicial uno es capaz de dar vida a los personajes y hacer buena literatura con ello. En las dos novelas de Carlos de Tomás que leído hasta el momento, el mundo es tan decididamente feo y nauseabundo, que al principio hay que adentrarse con una pinza en la nariz. Incluso, el lenguaje que lo sirve se pliega a los adjetivos y sustantivos que uno normalmente se inhibe a la hora de pronunciar. Superado este umbral, comenzamos a percibir que allí también hay vida, aunque para ellos nunca parezca salir o ponerse el sol. En medio de la sordidez despuntan sentimientos y anhelos de la que nada antes queríamos saber, y aún menos oír. Entonces surge una mirada compasiva repleta de “humanidad” y nos adentramos en el corazón del hedor con la convicción de que, al final, saldremos más purificados.

Carlos de Tomás es un escritor intempestivo aún cuando se propone retratarnos un mundo, a priori, tan decididamente actual. Abundan en sus libros megalópolis y extrarradios, timos de poca monta o corruptelas de envergadura, como los que cada día aparecen en el telediario. Uno sabe que el escritor no forma parte de esos inframundos, porque normalmente los desheredados no escriben libros, pero es ahí dónde la escritura deviene misión. Muy probablemente, él no sabría describir los pormenores de un chute de caballo, ni los efectos específicos de una nueva anfetamina, pero notamos que él está ahí, que quiere estar ahí para ser el cronista de los desposeídos, el que regresa del infierno para decirnos a que huele todo aquello. Porque no es necesario ser Melville o Conrad para saber cómo huele el mar, ni saber que para lo que a unos huele a col hervida y a vino barato, para otros, a lo que en verdad huele, es a humanidad.

Carlos de Tomás
Carlos de Tomás

Lo que diferencia a Carlos de Tomás de otros que sólo publican libros es que él es un verdadero escritor. La voz superomnisciente de Zapatos en la estrada que revela el músculo de un escritor polivalente, es la misma capaz de inventar géneros como el de Viaje astral, o el haber dado luz a una hermosa obra poética tan mística como Levitaciones. De esos, y de otros empeños, es de donde surgen algunos de los reflejos que parecen colarse en alguna de sus novelas, como cuando se filtra un rayo de luz en medio de la oscuridad. La suya es una escritura sencilla, mínima en sus pretensiones, de gran precisión narrativa y virtuosa en la construcción. No hay más que ver qué bien funcionan los mecanismos narrativos del asunto marciano de Vidas en el margen o el caballito trotón de Zapatos en la estrada. Lo que a Carlos en alguna entrevista le he oído definir como fundido narrativo lo entiendo -siguiendo también otra metáfora rusa- como una matrioshka, ese juego de muñecas huecas que contienen dentro otras muñecas; como cuando en esta novela el escritor se retrata y se ríe de sí mismo, haciendo que el héroe Martín compre una novela barata escrita por un tal Carlos de Tomás.

En su vertiente noir le vemos sobrevolar como a un Humprey Bogart-esta fue la imagen que me hice de él cuando vi su fotografía por primera vez- investido de un Marlow al servicio de los infames. Las tramas de los asuntos más turbios, son menos trascendentes que el relato que él hace de ellos. A uno también le gusta imaginarlo desdeñosamente vestido tras el cristal biselado de su oficina de detective, con el cenicero lleno de colillas deslizando miradas cómplices a su fiel secretaria o soltando frases lapidarias por doquier. Así ve uno al autor de esas pequeñas y necesarias novelas, como el cantor de esa vida inmisericorde y real, que nos traslada en ficciones fantásticas esas vidas marginales que, sin el fulgor de su literatura, serían epopeyas de tres al cuarto colgadas de una pinza en un quiosco de la Gran Vía de Madrid.

Como decía al principio, he leído de un tirón esta novela hasta el capítulo en el que aparece el zapato en la estrada y, sí me he detenido ahí para escribir estas líneas, es porque tenía muy claro lo que quería decir. La chispa me ha asaltado al recordar otra memorable escena de Corazón salvaje de David Lynch: aquella en la que los protagonistas en su fuga nocturna se encuentran con otro accidente de carretera. A poco que la cámara se aproxima al lugar del siniestro, van apareciendo dispersados los objetos personales, como restos de la catástrofe. La chica accidentada, que está a punto de morir, piensa primero en lo que le va a decir a su madre, les pregunta a los protagonistas si está guapa y ya no recuerdo si se pinta o no los labios de carmín. En cualquier caso, es ese carmín, como las bebidas edulcoradas y las drogas, y todos los metílicos de la vida moderna que tan prolíficamente aparecen en las novelas de Carlos de Tomás, lo que nos muestra la crudeza de ese mundo y lo que se oculta tras la línea. Y, al final, lo que la literatura viene a decirnos siempre es, que la vida, es aquello que pasó.

Manuel Rodeiro

Escritor y compositor. Profesor del Departamento de Teoría,
Composición y Dirección de la ESMUC
(Escola Superior de Música de Catalunya)
Autor de la novela “Día Triunfal

 

 

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Vidas en el margen. Por Manuel Lara

Cuando está a punto de ver la luz la última novela del escritor extremeño Carlos de Tomás, el escritor barcelonés Manuel Lara Herbón desbroza Vidas en el margen su anterior obra.

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Luis Melero Marcos. Antología poética

Con el título “Retazos de ayer – Antología del autor“, Amarante está preparando un nuevo volumen de poesía que verá la luz el próximo mes de diciembre. Estaremos ante un libro que recogerá gran parte de los últimos años de escritura -incluidos algunos libros descatalogados- del conocido escritor, poeta y profesor de la Universidad de Salamanca, Luis Melero Marcos, y que la editorial del búho compilará con el criterio de “antología personal”. La obra, incluirá un poemario inédito (40 poemas), titulado Poemas de otro invierno.

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Luis Melero Marcos en las instalaciones de Editorial Amarante

Aunque su autor es suficientemente conocido en el ámbito académico y sus monografías y ensayos técnicos cubren gran parte de su obra; no obstante, la obra poética de Luis Melero es de gran calado, extensa y llena de simbología y humanidad. La calidad de sus versos entroncan en la llamada poesía de la vida y la experiencia, no exenta de denuncia en algunas ocasiones pero sin caer de lleno en lo panfletario, definiéndose como poeta transgeneracional. En palabras del autor: ” Haciendo mía la afirmación de Celan de que lo ético no es callar, mi más urgente y permanente compromiso fue siempre la denuncia. Es cierto que tardamos tiempo en plasmar por escrito -en forma de poesía-, esa denuncia. Quizás por pudor y, sobre todo, por un exceso de narcisismo, que prevenía del posible ridículo. Pero en un ejercicio de acuciante desahogo, y así se proclamaba en la nota de autor que iniciaba mi poemario Cuadernos de Silencio, cuando afirmaba que la palabra como el ámbar siempre vuelve de la profundidad de los sueños, convertida en llama transparente, que nos muestra en su interior el valor de lo escondido. Por ello hay que considerar como una necesidad vital, el expresar por escrito unos sentimientos que estaban demasiado tiempo silenciados. Todo ello, al margen de tendencias o juicios sobre si lo que hacemos o la manera de expresarlo es homologable con las tendencias de la poesía actual. Nunca me importó y sigue sin importarme. Si lo que decimos, y cómo lo decimos, significa algo, aunque sea solo para unos pocos, lo que piensen los demás nos queda muy lejos. Así lo he expresado en mis versos de forma repetida.”

Amarante con Luis Melero
De izquierda a derecha, el escritor y editor Carlos de Tomás, Luis Melero Marcos y el escritor Lorenzo Amable de Mendoza autor de “El sendero de los dioses”

Biografía – Luis Melero Marcos

Salmantino de nacimiento con un largo bagaje de compromiso con la cultura y la reivindicación social. Doctor en Psicología y Diplomado en Relaciones Laborales por la Universidad de Salamanca. Es Profesor de Psicología de esta Universidad desde hace 26 años. Ha sido Subdirector y Director de la Escuela Universitaria de Magisterio de Zamora. Presidente del Colegio Oficial de Psicólogos de Salamanca y Vicedecano del Colegio Oficial de Psicólogos de Castilla y León. Ha sido diseñador, director y coordinador de distintas Maestrías de la Universidad de Salamanca y profesor invitado en muchas otras Universidades Españolas y extranjeras. Secretario de la Junta de Personal Docente e Investigadora de la Universidad de Salamanca. Ha coordinado y presidido múltiples Congresos Nacionales e Internacionales, en el ámbito de la Psicología, la Psiquiatría, la Antropología y la Educación. Autor de siete libros y decenas de capítulos y artículos profesionales es, además, un destacado poeta que ha publicado ocho poemarios: Recuerdos de pasado mañana (1995), El viento que nos aleja (2000), Cuadernos de silencio (2005), Dibujo Inexorable (2005) El cielo velado (2016), Espacio Vacío (2016), ambos incluidos en Trazado sin rumbo.

 

Primero son los Secundarios

Por Iván Robledo

Nos gustan las novelas que se miden por la grandeza que posee la pequeñez de sus personajes secundarios. Nos gustan porque son la piedra de toque de los protagonistas principales, ellos son los que los hacen grandes en sus ascensos a los infiernos convirtiéndolos en héroes o rufianes. Pero no es fácil ser un personaje secundario, se dicen entre ellos, aunque pagan bien. Nos gustan, en fin, las novelas en las que se puede distribuir a los protagonistas como en una alienación de fútbol femenino sabiendo que solo se recordará a la que meta el gol.

Los secundarios, esplendorosos, cuando llega el otoño de la novela y apenas nos acordamos de ella, caen como las hojas doradas al agitar el libro entre las estanterías, y al recordar qué le pasaba a la heroína, la evocación del secundario es solo una sombra que ni siquiera mancha. Cuando se saca a pasear el libro caen los secundarios de entre sus páginas igual que las piezas de un viejo trasto, esas que sobran cuando tratamos de volver a montar un motor que previamente habíamos desmontado no siempre con motivo. Esas piezas, los secundarios, ese manubrio de forma incomprensible que ahora no sabemos dónde iba pero que no impide que el motor vuelva a funcionar, es el secundario. Lo que poca gente sabe, y así debe seguir siendo, es que ellos se sienten muy orgullosos de lo que son porque saben que nunca faltará quienes los quieran por lo que fueron, a veces una sonrisa, a veces unas páginas de relleno henchidas de buenos momentos sintácticos. Porque el buen recuncho o recacha sintáctica es el caprichito de quien escribe con ellos cogidos del brazo, esa licencia no autorizada del autor con la que les da vida.

Los personajes secundarios se reconocen entre sí, esto es cosa sabida, pero callan por oficio y prurito. No les gusta presumir de que no les gusta presumir. Se saben fuertes en sus flaquezas pero lo llevan con la honradez de hortelano aciago. Saben que hoy morirán épicos por cualquier causa noble pero mañana, ¡ay, mañana!, tendrán que hablar como una nena con coletas, o un colegial o un bobalicón que hará sonreír, o no, a un lector que ignora cómo tras esos secundarios hay una vocación y un trabajo ímprobo. Solo ellos saben de la dureza de su responsabilidad. Los secundarios, entre líneas, se miran y sonríen sin que se note, asisten a la obra viendo cómo a los protagonistas les pasan cosas mientras que ellos son, aunque ufanos, simples cosas que pasan.

Los secundarios, que son personas duras, de carácter recio y orgulloso, aman su trabajo. Se saben herederos de sagas que nadie, salvo ellos, pueden sacar adelante. Llevan haciéndolo siglos, desde que el hombre comenzó a olvidar leer. Sin ellos, y esa es su fortaleza, las historias que se cuentan serían estúpidas. Nadie aplaudiría a un paladín que no matara al menos a quince secundarios, que para eso están, ni nadie lloraría con la estoica doncella de sabor a magdalena que ha de elegir entre su galán y otros esos cinco secundarios generalmente estúpidos. Pero que no lo son, reconozcámoslo, pues hay que reconocer el esfuerzo que supone intentar seducir a la prístina protagonista para, una vez frustrada sus esperanzas de secundario, regresar a su casa con su familia, sus hijos y la satisfacción de un trabajo tan bien hecho que nadie reconocerá.

– ¿Qué has hecho hoy, cariño?

– He intentado seducir a una mujer de armas tomar. Casi lo consigo, pero era pelirroja.

– Me gustas más cuando los detectives te matan en los callejones oscuros y malolientes.

– ¿Estás celosa?

– No, es que a la vuelta puedes traerme la compra.

Y ellos, los personajes secundarios, les sonríen a sus esposas principales que tanto los quieren.

Porque en las vidas de estos personajes de relleno, los protagonistas principales de las novelas son los secundarios. Así es la vida, se dicen mientras descansan entre capítulo y glosa esperando, los que no han muerto todavía, a volver a salir para hacer sus escenitas. Los secundarios disfrutan con su esfuerzo sabiendo que el autor los escoge con sinceridad de entre sus amigos reales, que comparte con ellos nombres y vicios auténticos y que los viste o desnuda como jamás se atrevería a hacer con un protagonista principal, que es gente de mucho mirar con eso del respeto literario. A ellos, a los secundarios, no les importan estas simplezas, son profesionales y no trabajan para un autor, al contrario que los protagonistas principales, sino para los lectores. Y reconocen que pocas cosas les gustan más que ver que cómo esos devoradores de libros disfrutan con la novela en la que ellos salen solo en una línea, de sus quinientas páginas.

– ¡Te mataré!

Pero no lo hace porque siempre lo matan a él antes. Luego, cuando se pasa la página,  se levanta, y si le pilla cerca hará la compra con andares de zar victorioso.

La sabiduría del oficio les otorga la dicha de saber que las grandes novelas, también las pequeñas y las enanas, pasan igual que pasan sus magnas estrellas de tinta, sus heroínas que hoy presumen de ser rebeldes obligadas por las circunstancias. Saben que vendrán nuevos titanes, nuevas guerreras de las de sangre y daga afilada, o de las de llanto y fino encaje, nuevos autores y nuevas modas. Lo saben, sí, pero sobre todo saben que, sin ellos, no habría novelas.

– Ayer tuvieron que matarme en el segundo capítulo. Estuve doce horas apuntando a la chica porque el detective no llegaba. Si tarda un poco más disparo y punto, tenía ya calambres en el brazo y me dolía la cara de tanto poner expresión de malo e insultarla ¡con lo maja que era!

 

Los escritores Iván Robledo y Carlos de Tomás en un encuentro en Galicia

Iván Robledo

Escritor. Colaborador en diversos medios de comunicación de Andalucía (Diario Sur, Diario Jaén) y Galicia; participa en la redacción de diversas publicaciones digitales en Santiago de Compostela, ciudad en la que reside.
Es autor entre otras obras de las novelas “Cinco días para matar al Papa“, “Se alquila piso para estudiantes” y “La guerra de Leda Aguiño“, y su última novela: “La señorita Arcade“.

El anfitrión de Lord Wellington

La última novedad de Amarante se adentra de lleno en la Guerra de la Independencia, especialmente en la sociedad salmantina, con el pretexto de esclarecer un acontecimiento anecdótico terminada la Batalla de Arapiles (o de los Arapiles). Ensayo histórico a través del hilo conductor de uno de los personajes más importantes y desconocido de aquellos años. El subtítulo de El Anfitrión de Lord Wellington es esclarecedor:

La Universidad, el Clero, la Sociedad y la Guerra de la Independencia en la ciudad de Salamanca a través de la biografía del Catedrático, Diputado y Obispo Gerardo Vázquez de Parga (1747-1821).

El obispo anfitrión de Lord Wellington en Salamanca después de la Batalla de Arapiles, no ha sido un personaje histórico bien tratado por los historiadores como consecuencia de varias circunstancias que se estudian con minuciosidad en este libro, acaso sea la más significativa de estas razones que Vázquez de Parga fuera uno de los firmantes del Manifiesto de los Persas y apoyar el golpe de estado de Fernando VII en 1814. Pero, como señala Carlos de Tomás en el prólogo del libro “su partidismo no lo hace menos interesante”. Es hombre de su época, y aunque su predecesor, el obispo Tavira, fuera ilustrado, su ideología cercana al Antiguo Régimen no debiera suponer un arrinconamiento del personaje, máxime cuando acumula no poco interés histórico. General Reformador de la Orden del Císter, catedrático de la Universidad de Salamanca, diputado a cortes y Obispo de Salamanca, entre otros títulos que no suponen por sí mismos el verdadero valor que encierran si no le hubiera tocado vivir y participar en uno de los periodos más importantes e interesantes de la Historia Moderna de España.

el-anfitrion-de-lord-wellington-600El Anfitrión de Lord Wellington se divide en seis partes, poniendo orden y estructura a la biografía. La primera parte, introduce el entorno histórico y da comienzo al relato de la vida del protagonista, desde su nacimiento allá en tierras de Galicia en 1747 hasta su ascensión a la Mitra de Salamanca en 1807. La segunda parte se centra sobre todo en la Guerra de la Independencia y ocupa el periodo de 1807 a 1814, la primera etapa episcopal y su exilio a Portugal y Galicia. La tercera parte, desde 1814 a 1820 la cubre lo acontecido en el Sexenio Absolutista. La cuarta parte, y final de la biografía, se refiere sobre todo a lo acontecido durante los primeros meses del Trienio Liberal y los últimos días del obispo hasta su muerte en 1821.

Pero el valor añadido de este libro lo aporta el gran trabajo que hace el historiador Ramón Martín Rodrigo en la quinta y sexta partes del libro, donde se recogen por un lado las semblanzas y reseñas de cincuenta personajes relacionados directa o indirectamente con el obispo, incluyendo algunos parientes que vivían en Salamanca y tuvieron alguna actuación al menos digna de destacar; personas que dejaron impronta en la sociedad salmantina entre 1807 y 1821. Y por otro lado, en la sexta y última parte, la transcripción de textos y documentos, en especial las fuentes bibliográficas del Obispo de Salamanca.

Estamos ante una obra necesaria que se une al cuerpo de biografías ya existentes de los personajes históricos de mayor protagonismo y relevancia durante la Guerra de la Independencia en España y especialmente en Salamanca.

A continuación detallamos una breve semblanza de los autores:

Ramón Martín Rodrigo
Profesor, Doctor en Geografía e Historia por la Universidad de Salamanca. Ha escrito a lo largo de su dilatada carrera numerosos libros, artículos y publicaciones, es cronista de la Sierra de Francia. Además de El anfitrión de Lord Wellington es autor de importantes obras como: Sequeros, Conjunto Histórico, 2010. La Guerra de la Independencia en la provincia de Salamanca, 2012.

Carlos de Tomás
Poeta y novelista, es autor, entre otras numerosas obras, de las novelas: El cuaderno veintiuno, Café Bramante, La confesión del Libio, o su última novela Vidas en el margen, 2015 y la biografía del salmantino Lázaro López (1856-1903), prologada por Ramón Martín Rodrigo en 2013.

El libro se encuadra en la Colección 8 Siglos que acaba de lanzar Amarante al mercado Editorial. Dicha colección estará en marcha durante los años 2017 y 2018, con motivo del “800 aniversario de la fundación de la Universidad de Salamanca”. Las condiciones que reunirán los libros editados por Amarante para que lleven este sello serán:

  1. Temática relacionada con la Universidad de Salamanca,
  2. Autor ligado a la Universidad de Salamanca como miembro docente o del cuerpo de funcionarios en general,
  3. Temática relacionada en gran parte de la obra (ensayo o ficción) con la ciudad de Salamanca en su entorno histórico y/o biográfico.

Ficha del libro:

El anfitrión de Lord Wellington (Desde la web se puede bajar un PDF con el índice completo de la obra)

Autores: Carlos de Tomás y Ramón Martín Rodrigo
Género: Ensayo histórico. Biografía
Año: 2017

ISBN: 978-84-946237-7-6
Páginas: 334
Formato: Tapa blanda con solapas
Tamaño: 17 x 24 cm
Precio: 22 €

Romanticismo 3.0

Estamos viviendo un tiempo de lo más interesante, a nivel social e intelectual, un momento clave en la historia de la humanidad. Tiempo de transición, de muda, puerta a otra manera de vida, incluso a otra forma y visión de la urbe, del arte, del comportamiento, una nueva estética irruptiva en nuestro pensamiento. Nueva manera de vivir adaptada a la tecnología implantada y a la que está por implantarse, atisbada ya en el horizonte inmediato. Y siempre la duda de si acabaremos en una semi-destrucción necesaria o encontraremos el camino a un equilibrio planetario en todos los aspectos.

Este tiempo, parecido a otros pero nunca igual, y como cada “tiempo”, se envuelve en su textura ideológica y marca nuevas tendencias en el arte, que comenzaron hace más de treinta años y ahora desembocan en algo nuevo con la fuerza que permite hablar de la generalidad y de sus características que la definen.

La idea romántica nace por la necesidad de sacar la inquietud intelectual y artística de los corsés modales que venían prefijados en occidente, desde el Renacimiento, y sobre todo la inquietud por el amor no convencional y el abrirse a estéticas de otras civilizaciones que desempañarán un neoclasicismo floreado de finales del dieciocho.

Pero lo que subyace en el fondo, la espoleta que prende la cuestión, es el cambio de manera de vivir, es la Revolución Industrial como dinamizadora de la “mutación” a partir de principios del diecinueve.

Veremos una segunda idea romántica posterior y en distintas etapas según países europeos y disciplinas artísticas. Se nos antoja la música rusa de finales del diecinueve y principios del veinte. En España, y con respecto a la literatura lo encontramos en el último cuarto del ochocientos, en plena Restauración Borbónica. Los escritores cultivan

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Museo del Romanticismo. Madrid

esencialmente el melodrama, el folletín; costumbrismo contemporáneo en el teatro principalmente, y con el rasgo específico de poseer un fin que de ejemplo a través de una exposición de lo negativo, tal y como defendió Eugenio Sellés en el prólogo a la segunda versión de una de sus obras clave Las vengadoras en 1891.

Este Neorromanticismo (romanticismo 2.0) trató de actualizar los postulados románticos adaptándolos a la sociedad burguesa y combinando dos elementos incompatibles: el Romanticismo exagerado y el Positivismo y Realismo latentes en su tiempo, con lo que dio a luz una literatura de costumbres contemporáneas moralizante que usaba procedimientos románticos y abusaba de las situaciones trágicas y patéticas; cada una de las obras plantea un caso de conciencia, un problema ideológico o un conflicto entre deberes. Detrás de todo esto volvemos a encontrar una sociedad mudando, un gran despegue económico y tecnológico (el automóvil, la radio, el desarrollo masivo del ferrocarril, etcétera), movimiento, que con sus altibajos y distintas fechas según países, duró aproximadamente hasta la Primera Guerra Mundial, raíz de todo lo que nos ha tocado vivir y pensar hasta la llegada de Internet.

Pero ha sido la señorita Stone, sí, Emma Stone, la jovencísima protagonista de la exitosa película “La Ciudad de las Estrellas – La La Land” quien me ha espoleado a escribir estas líneas, dice la Stone en su enésima entrevista, esta vez en El Mundo, respondiendo a la pregunta:

Pero ¿hay lugar para el romanticismo en esta sociedad de Trump, de guerras y de gente que se odia? ¿Queda espacio para ello?

Espero que sí. Y de hecho lo hay porque cuanto más intentas matarlo, mayor se hace. Es muy importante que avivemos el romanticismo, la esperanza y los sueños. Me gusta fomentar la idea de que aunque las cosas parezcan desalentadoras a un nivel muy micro cósmico, no a nivel político, sino personal; aunque una persona creativa piense que no hay esperanza, así que mejor lo dejo; a la vuelta de la esquina puede haber algo que no había percibido… Y si sale de sí mismo un poco más puede pasarle algo increíble. Sería bueno que todos a título individual lo experimentáramos.

Esta es la forma de vulgarizar el término, de equivocar y señalar lo que no es. La señorita Stone ha oído campanas pero no sabe dónde. La película, en concreto, está velada por una estética posmoderna y hipster de lo más rosa, acaso rosa palo, pero rosa al fin y al cabo. Y no nos equivoquemos, lo hipster que busca lo alternativo, lo vintage, la cultura independiente, etcétera, no deja de ser un romanticismo de cartón piedra, es un “culturetismo” cursi y demodé que intelectualmente no lleva a ningún sitio.

El romanticismo es revolucionario, sin revolución no hay romanticismo. Creer que solo el dandismo de los románticos ingleses o alemanes era suficiente es un error, el “postureo” y la imagen tienen que acompañar al discurso intelectual. Ahora se está apuntando una revolución y ahí es donde radica el nuevo resurgir del romanticismo, el 3.0 que se abre a la literatura, al arte y tímidamente a la música, aunque ahí costará más tiempo. Y tenemos que darle las gracias a artistas que han tenido que romper la barrera generacional, desencantados de los años 80 y 90 sobre todo, y dar un paso adelante y mirar al frente, observar el entorno, poner los pies en la tierra primero y luego crear.

El Romanticismo es una manera de sentir y concebir la naturaleza, la vida y al hombre mismo, de ahí las antiguas corrientes que se dispersaron por occidente como el parnasianismo, el simbolismo, el decadentismo, el prerrafaelismo, o el modernismo posromántico entre otras. Entonces, tuvo fundamentales aportes en los campos de la literatura, la pintura y la música. Posteriormente, una de las corrientes vanguardistas del siglo xx, el surrealismo, llevó al extremo los postulados románticos de la exaltación del yo. Y hoy, tenemos que fijarnos en esas masas de gente que protesta, por las calles de muchas ciudades de Estados Unidos, contra Trump, acaso la mayoría haya leído y escuchado a Dylan, un dandi revolucionario prerromántico e influyente. Como lo fueron Richard Hurd en Inglaterra, Chateaubriand en Francia, Goethe en Alemania, y Menéndez Valdés o Goya en España.

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Foto: Alex Lang. Transhumanism, bionics, conspiracies, mega corps, ciberpunk.

El romanticismo 3.0 mira a las nuevas tecnologías, las usa y las desea, pero es crítico. Este neorromanticismo no quiere involución, ni un paso atrás en los derechos civiles conseguidos con tanto esfuerzo, sudor y sangre a lo largo de las dos etapas inter-románticas, a lo largo de los últimos doscientos años. Confiere prioridad a los sentimientos, pero no a la sensiblería y a lo rosa insustancial. Rompe con la desolación y el desencanto del posmodernismo de finales del veinte y se aferra al futuro para tener voz y voto en el desarrollo ultra-tecnológico que se nos avecina, para que el individuo sea pieza necesaria. La libertad auténtica es su búsqueda constante, por eso su rasgo revolucionario es incuestionable.

Tenemos que hablar de distintos movimientos tanto en arte como en literatura, y encontrar en esta onda al minimalismo sobre todo cuando es otra cosa además de conceptualista, el anti dualismo como expresión que se sale de los paradigmas expresivos (no blanco o negro), el ciberpunk como definidor de un futuro no deseado; y otros de muy reciente surgimiento a los que no les faltarán etiquetas, a veces necesarias para poder caracterizarlos. Siempre con la pátina de sentimiento profundo, meditado y compartido (amor humano a raudales sin estereotipos y en lucha por des-erotizar una sociedad que ha convertido el sexo en meta, como tantas otras cosas materiales que lo único que producen es frustración). Ahora, ponemos la vista en oriente, en Corea de Sur, Japón, algunas metrópolis chinas, desde donde nos llega literatura, música y arte en general con una estética romántica y nada apocalíptica que está influyendo de manera importante en la juventud europea.

Carlos de Tomás

Foto portada: Copyright Nacho Tomás. “Tokio, bajo puentes”

Levitaciones. Último poemario de Carlos de Tomás

Adentrarnos en la poesía de Carlos de Tomás es navegar por un extenso bosque de versos, en ocasiones jungla abigarrada, otras majadales de amplias praderas y encinas gruesas, con profundas raíces en influencias poéticas del pasado siglo de manera especial algunos poetas de la denominada Generación del 50, como Ángel González o Claudio Rodríguez. Extenso paraje de casi cuarenta años de escritura que le convierten en un poeta transgeneracional, porque ha convivido desde sus primeros libros con la existencia individual, más tarde con una cierta poesía social y en última instancia retorna a un intimismo donde lo que prima es el Ser ineludiblemente ligado a la palabra. Sigue leyendo Levitaciones. Último poemario de Carlos de Tomás

Jotamar, emotivo encuentro de amigos y escritores

Se hizo una vez más la magia de la poesía. En la librería Santos-Ochoa de Salamanca, el escritor Jotamar recitó su “soneto de amor” y desgranó algunos pasajes de obra y vivencias a un público que volvió a llenar el patio de butacas del espacio cultural de moda en Salamanca. Entre los asistentes, varios escritores arroparon el emotivo encuentro. “Lo mío es deformación de periodista de botas sucias, por eso escribo versos en cualquier lugar…” Su último poemario, De amor y temblores, recoge sensibilidad, poesía del recuerdo, y mucha lírica que consigue emocionar.

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De amor y temblores, el pretexto para un encuentro entrañable con el escritor Jotamar

Javier Martín Lázaro (Jotamar) es el epicentro de una saga de periodistas. Su padre, Tomás Martín Borreguero (Dardo) fue cronista deportivo de La Gaceta Regional, y su hijo Javier Martín es el director de la Agencia EFE para el Magreb, escritor de libros de éxito y especialista en yihadismo.

Carlos de Tomás, presentador del evento, dijo que Jotamar se ha ganado a pulso el título de cronista de la ciudad de Salamanca. Ha sido director y presentador de un magazine en IRIS TV. Asiduo tertuliano de radio y televisión y articulista a lo largo de su carrera en los diarios Tribuna y El Adelanto. Actualmente en las páginas de opinión de El Norte de Castilla y otros medios digitales como Salamanca RTV al día. Tiene publicados tres libros de poemas: Dios entre el dolor y el amor (1986), Temblor de mis recuerdos (1998), De amor y temblores (2016); la novela Rosas de invierno (2015) y el libro de vivencias y fotografías Salamanca que enhechiza.

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Jotamar y Carlos de Tomás en un instante de la presentación

Para conocer mejor la sensibilidad de este hombre atlántico por devoción, que mejor que un extracto de las primeras lineas del libro, descripción de cuando se se sienta a contemplar el mar desde su morada portuguesa:

Acaba de cumplir los setenta años. Es un hombre menudo, de escasos cabellos que en ocasiones oculta con una gorra, y ojos muy azules que miran ahora hacia el infinito, entrecerrando los párpados y musitando una plegaria. Es la poesía de la experiencia, vital y llena de fuerza. Los poemas de Javier Martín Lázaro (Jotamar) en De amor y temblores nos ofrecen un deleite necesario y una reflexión obligada sobre el amor y la esperanza. Sabiduría y oficio en este escritor y poeta de largo recorrido, y figura literaria e intelectual imprescindible de la Salamanca de los últimos treinta años.

Y le llegaban los recuerdos como acuden las olas a la playa cercana, se iba a encontrar con el viento en el lugar donde las montañas se alzaban desafiantes, persiguiendo a lo lejos, entre las olas del rompiente, la paz que le faltaba tan esquiva siempre… Y le llegaban los recuerdos como acuden las olas a la playa cercana, se iba a encontrar con el viento en el lugar donde las montañas se alzaban desafiantes, persiguiendo a lo lejos, entre las olas del rompiente, la paz que le faltaba tan esquiva siempre… Y nacía un poeta a la anochecida… poco después, el regreso (a casa). Más tarde, en la quietud de la alcoba, los poemas.

Tuits relacionados:

Galería:

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Alberto y María, responsables de Santos-Ochoa Salamanca, siempre atentos
4
Lorenzo Amable de Mendoza, autor de “El sendero de los dioses
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Jotamar, arropado por sus hijas
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El poeta Vicente Rodríguez Manchado no quiso perderse la presentación
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El escritor Carlos María Cabrerizo no se marchó sin el libro
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La poetisa Sofía Montero gran amiga del autor

Autor: Javier Martín Lázaro (Jotamar)
Género: Poesía
Año: 2016

ISBN: 978-84-945289-4-1
Páginas: 116
Formato: Rústica
Tamaño: 13.5×21 cm
Precio: 15 €

Salamanca, Amarante literario y más en la nueva librería Santos-Ochoa

La presentación y lanzamiento mundial de Cruce de caminos (la novela)el pasado día 4, vistió de gala y gentío a la nueva librería Santos-Ochoa; inmensa librería, moderna y cosmopolita en una noche llena de libros, amigos, escritores y buenas viandas, que congregó a más de doscientas personas a pesar de la lluvia. Hay que felicitar a esta cadena de librerías por su nueva implantación en Salamanca, quiere cubrir el hueco dejado por la famosa y desaparecida Librería Cervantes; el tiempo lo dirá, aunque comprobamos que espacio y ganas no les falta. Fue el autor Carlos María Cabrerizo el protagonista de una velada que terminó a las tantas en los salones del Hotel Gran Vía.

Mucha gente conocida del ambiente y círculos literarios salmantinos y de más distancias. Además del escritor Carlos de Tomás, presentador de la gala, asistieron al acto entre otros que sería largo nombrar: los poetas Zoilo Gascón y Vicente Rodríguez Manchado, la escritora Lilyana Galvanny, y quien suscitó el mayor interés de la noche el escritor José Navarro que se desplazó a Salamanca con su mujer Jaqueline. También acudieron los pintores Miguel Ramos y Natalia Quiroga, además de otras personalidades del mundo de la política y la empresa. El escritor y fotógrafo Miguel Borgas nos ha dejado un buen ramillete de instantáneas testigo de un evento más del otoño Amarante.

Las fotografías de la prensa:

http://salamancartvaldia.es/not/131780/cruce-caminos-apasionante-historia-carlos-maria-cabrerizo/

Tuits destacados:

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Gran ambiente en la librería Santos-Ochoa Salamanca
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Presentador y autor hicieron pasar una buena velada a los asistentes
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Carlos de Tomás intentó que el autor nos desvelara los misterios de la novela
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Carlos María Cabrerizo en una de sus mejores noches
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La cola para obtener el autógrafo del autor fue enorme
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Gran ambiente en Santos Ochoa Salamanca
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Incondicional lectora
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Incondicionales
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Lectores disfrutando de la presentación
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Gran escritor
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Ágape en los salones del Hotel Gran Vía
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José Navarro, Carlos María Cabrerizo y Carlos de Tomás
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José Navarro y Carlos de Tomás disfrutando de la noche salmantina

Se puede comprar en: https://editorialamarante.es/libros/narrativa/cruce-de-caminos-la-novela o en tu librería habitual.

Andrés Caballero, y las estrellas de su Valladolid

El pasado día 3 se presentó en la librería Oletvm de Valladolid la última novela de Andrés Caballero, acompañado del escritor Carlos de Tomás. Buena asistencia de público y recital de ocurrencias y amenidad por parte del autor. El escritor de Cigales (Valladolid) es autor, entre otros, del libro de cuentos Banqueros de a pie, todo un éxito en 2009, compuesto por historias breves relacionadas con el mundo de la Banca; y la obra de teatro Fuera de lugar.

Editorial Amarante - Andrés Caballero - El señor de las estrellas
Andrés Caballero y Carlos de Tomás en la Librería Oletvm de Valladolid

El Señor de las estrellas, como en una fotografía virtual del último cuarto del siglo XX, narra la historia de Javier, un adolescente que se cuestiona su realidad y que nos muestra, a través de sus vivencias, una época y una sociedad rural, cuyo modus operandi no ha sido aún devorado por la tecnología que hoy envuelve nuestras vidas. Javier aprenderá de los consejos de su abuelo; vivirá el ambiente festivo en el pueblo, guiado siempre por su avispado amigo Nano; se enamorará y discutirá con los hombres doctos del pueblo. Es una historia donde asuntos eternos se camuflan en la vida cotidiana de un joven curioso y vital. Pero, de la novela, obtenemos una visión paralela de la sociedad más desarrollada y nos dejamos envolver por una trama por momentos inquietante.

Este tipo de novelas son más del gusto de los países nórdicos, donde no les importa mirarse el ombligo.

Editorial Amarante - Andrés Caballero - El señor de las estrellas

Aunque podríamos definir la obra como realista, existe una contraposición generacional, renunciando a un estilo más telegráfico y guionístico. Novela bien compensada entre lo narrativo y discursivo, se acerca con un estilo elegante a la elocuencia más en conversaciones que en diálogos ramplones. Andrés Caballero contrapone lo urbano a lo rural, que es como solapar las nuevas tecnologías al pensamiento artesanal; o lo que es más profundo aún: Una cultura tradicional llena de valores a una neocultura, acaso colonizadora, donde priman “otras cosas” que tal vez achiquen al individuo como paradigma. Pinceladas autobiográficas se desperezan entre las páginas de esta recomendable novela.

El autor de El Señor de las Estrellas señaló que hay escritores a los que le daría miedo afrontar este tipo de novelas donde no se deja espacio a la banalidad y vulgaridad, lo que ocurre con muchas de las obras que contemplamos en las estanterías de los libreros, y que esos autores se verían retratados en este tipo de literatura y tal vez sea la causa de lo que nos encontramos en el mercado editorial. Andrés Caballero señala que este tipo de novelas son más del gusto de los países nórdicos, donde no les importa mirarse el ombligo.

Editorial Amarante - Andrés Caballero - El señor de las estrellas

Editorial Amarante - Andrés Caballero - El señor de las estrellas
Gran ambiente en la Librería Oletvm en la presentación de El Señor de las Estrellas

Este libro se puede adquirir en su librería habitual o en:

https://editorialamarante.es/libros/novela/el-senor-de-las-estrellas

Ficha del libro:

Autor: Andrés Caballero San Martín
Género: Narrativa
Año: 2016

ISBN: 978-84-945598-6-0
Páginas: 234
Formato: Rústica
Tamaño: 15×21 cm
Precio: 18 €

Mario Blázquez, el futuro de las palabras.

A este madrileño le invade ese sosiego, ese halo de paz que rodea a los hombres que saben escuchar, que graban el alma y los paisajes con grandes ojos fotográficos. Viajero de verdad, no turista mochilero; recorre una y otra vez grandes espacios en países musulmanes, sobre todo en el Magreb, y cascadas de hormigón que nos emborrachan de ego. Su segunda novela, El mapa del limbo, nos mete en el drama construido desde la tónica de un escritor al que se le reconoce como tal desde que nos llena de poesía y saber hacer, desbocando el interés en el lector. El futuro de las palabras está garantizado con hombres como Mario Blázquez.

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Entrevista al escritor Carlos de Tomás por el periodista Paco Marín

Entrevista de Paco Marín al escritor Carlos de Tomás en la sección cultural del periódico Cartagena Actualidad. La última novela del escritor extremeño está suscitando mucho interés en el panorama literario nacional. Novela que por su contenido y especial forma ofrece mucha materia para la controversia y la discusión literaria.

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Carlos Gamarra, poesía de imagen y recuerdo

El poeta nace en un lugar de Madrid el 23 de Septiembre de un año que no quiere acordarse. Siempre estuvo cerca de las palabras, pero es en la madurez cuando la poesía comienza a ser su inseparable compañera. Ha participado en varias revistas, publicado un poemario en solitario y dos más en compañía de otros amigos poetas. Aficionado a la fotografía y a la naturaleza, le gusta disfrutar de la compañía de amigos y amigas. Ahora, cuando la madurez de sus versos nos atrapa, Editorial Amarante publica su última obra: Caras de ausencia.

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“Vidas en el margen”: Carlos de Tomás regresa con su mejor prosa

Carlos de Tomás es uno de esos escasos autores a los que un solo género se les hace poca cosa y gustan de saltar de uno a otro; no por mero gusto, sino por necesidad. Se les acumulan las inquietudes, las historias y los personajes y hay que dejarlos salir. La literatura siempre ha sido y será una válvula de escape.

Poesía, relato, biografía (rescatando, como hizo en su día, a un desconocido para el gran público Lázaro López) y novela, especialmente negra, negra cañí, negra como la negra Meranga de sus poemas; son los géneros que ha trabajado.

Y ahora esto.
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Nuevamente Poesía: Nuevamente en Espacio Amarante

El pasado viernes 18 de septiembre tuvo lugar en Espacio Amarante el II Recital de Poesía Amarante. Un acto abierto a todo aquel que quisiera acercarse y participar en él, y al cual se pretende dar continuidad y mayor frecuencia. El siguiente, ya os adelantamos, será en noviembre y, huelga decir, si estás leyendo estas palabras, estás invitado. Sigue leyendo Nuevamente Poesía: Nuevamente en Espacio Amarante

Jóvenes talentos. Lorena Falcón desde Buenos Aires

Amante de los libros desde niña, escribe en sus ratos libres, por las noches, a veces durante el almuerzo o en el viaje de ida y vuelta al trabajo; aunque primero tendrá que ser capaz de soltar el libro que está devorando. Siempre sueña despierta, y se tropieza constantemente, dice la autora. Tiene publicado: La elección de Kendria en Editorial Arte & Parte (un sello de Artnovela) y La otra profecía en Editorial Dunken. Participa en antologías de relatos hasta que Editorial Amarante publica La torre hundida su última novela.

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