LA BRUJA MALA DEL OESTE. Memorias de una bruja mala, Gregory Maguire.

Todos los que hayamos viajado al fantástico mundo de Oz conocemos la eterna historia de una muchacha, que debido a un tornado se ve obligada a recorrer una senda de baldosas amarillas para encontrar a la única persona que puede ayudarla a volver a casa, y ese misterioso ser es el mago de Oz. No obstante, como en todo cuento o relato breve en el que la heroína de la escena es una joven que se ve precipitada a vivir numerosas aventuras sin ella haberlo planeado, nos toparemos y aquí aprovecho para recordar a los míticos hermanos Grimm con su “Hänsel y Gretel”, con una bruja fea y horripilante (motivo por el que es malvada no porque posea un alma depravada), tal y como se la describe con su piel color verdoso y puntiagudos colmillos por dientes, cuya función en la trama es entorpecer la búsqueda del tesoro de su protagonista.

Pero, ¿Y si en realidad la letal bruja del oeste no fuera tan sumamente despreciable como se nos ha querido narrar? Fieles lectores y dedicados escritores sabrán que detrás de toda acción y de toda razón de odio, existen unas circunstancias que empujan a anti héroes, villanos, y especialmente a hechiceras a actuar de determinadas crueles maneras. Pues no es sorpresa alguna que las figuras más criticadas y avasalladas tanto en la vida real (Salem, siglo XVII) como en la ficción, hayan sido el arquetipo literario femenino de la “bruja malvada que quiere comerse a los niños”. Las brujas también tienen su carácter, como todo buen construido antagonista, y a veces se cansan de los jueguecitos y de las contraproducentes intrusiones de según qué héroes y heroínas.

Elphaba Thropp era una niña que se vio afectada debido a “los conflictos y problemas de los mayores” como bien diría el maravilloso Peter Pan, a experimentar a muy corta edad una serie de ultrajantes calamidades que provocarían que sufriera en su propia piel para el resto de su vida. A raíz de la infidelidad de su madre quien bebió a modo de tendida venganza un brebaje que ocasionó que adoptara el tono verde por la que su apariencia es recordada, al igual que los y colmillos, los que a decir verdad tuvieron que ser terriblemente dolorosos cuando estos emergieran de sus encías.

Otro dato importante es su terrible alergia al agua, forma por la cual es derrotada en la clásica versión por Dorothy. Y, ¿recordamos los icónicos y hermosos zapatos rojos? Pues estos fueron entregados a la hermana de la malvada bruja del oeste para que su personalidad destacara en independencia y poder de decisión.

Realmente esta bruja no es más que el resultado del sentimiento de rechazo por el que se ha visto relegada y repudiada desde que tiene uso de conciencia. Desde que sabe lo que son las emociones que nadie se molestó en cuidar, desde que sabe lo que es el dolor a no pertenecer, a no encajar y a no saber cómo remediar los reproches con los que desde niña fue creciendo y que nunca acabó por comprender ni superar.

Los villanos tienen sus razones para ser los malos.

AVA. Pie de bruja, Carolina Andújar.

Esta hechicera adolescente representa el descubrimiento de la magia, de la fantasía y de la imaginación. Esto se remite a que Ava no se sabía bruja de nacimiento, sino que mediante una travesía que decretará y firmará su futuro nombrándola una de las más excepcionales y asombrosas brujas de todo Dobro y de muchas otras regiones.

Por las venas de esta muchacha corre la sangre de una ingeniosa encantadora que ha sido marcada, cuyo destino está sellado para con Slaven, personaje masculino y también brujo de esta historia. Como he dicho, su estrella es su audacia, su sabiduría e inteligencia, es increíble la destreza con la que domina sus instintos al no escuchar las habladurías de los habitantes del pueblo, tema recurrente en la novela, y el omitir los lascivos comentarios de los que predican en la iglesia.

Ava no las tiene todas con ella, sin embargo, sabe tantear el terreno para que al final la balanza acabe arrodillándose a su favor, ve a través de la gente y analiza lo que todos ellos piensan, suponen y traman sin que ellos noten su perspicacia. Protege a los suyos con su magia, no teme a lo desconocido, sino que siente atracción hacia lo oculto y hacia lo que desconoce.

El ingenio con el que se enfrenta, valerosa y apasionada, es lo que la hace una bruja sensacional.

HERMIONE. La saga Harry Potter, J.K. Rowling.

No podríamos hablar de brujas sin reservar un lugar especial a la brujita más sobresaliente de su edad y de su tiempo, la pelirroja y pecosa, Hermione Granger.

En esta muchacha convergen todas las dignas cualidades de las que deberían de disfrutar cualquiera que quisiera otorgarse con orgullo el título de bruja. Hermione, es en mi opinión, la verdadera y triunfante heroína de las tramas en las que comparte rocambolescas aventuras con sus cómplices Harry Potter y Ron Weasley, ya que es la que desmantela los misterios y secretos que a ojos del resto de personajes pasan desapercibidos.

Uno de estos ejemplos podría ser el girador de tiempo, objeto mágico por el cual la autora de los libros canaliza toda la serie de hechos y toma de decisiones en que el trío de amigos se ve sumergido y en según qué momentos sobrepasado. Pero esto último no es de extrema preocupación, puesto que a Hermione se le ocurrirá el modo de salvar la situación. Otro de los aspectos que más me han cautivado de esta chica de once años es la pasión con la que protege a sus seres queridos, y que vemos que se va acentuando a medida que se va alcanzando la edad adulta. La dedicación con la que desea hacer del mundo un lugar mejor, la entereza en no tolerar injusticias y la perseverancia en su actitud para lo que es bueno y es correcto, hacen de ella la más bruja de todas.

Se ha tenido la convicción, sobretodo en la literatura infantil, de que las brujas son los personajes que debemos evitar en la vida real. Esa es la moraleja que enseñan y el mensaje que transmiten.

No podría estar menos de acuerdo con ese pensamiento, pues firmemente creo que todos y todas debemos de ser un poco brujas.

Laura Martínez Gimeno

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