MRS. RACHEL LYNDE, un personaje que adoramos odiar

Todos nos hemos topado en alguna ocasión con una persona tan singular como la orgullosa e irascible cuando ofendida, Mrs Rachel Lynde.

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Este es uno de esos personajes que al lector le encanta encontrarse en las novelas, para detestar su poca empatía hacia la protagonista, aunque para el desenlace de dicha historia no pueda evitar acabar apreciando con todo su corazón.

Mrs. Rachel Lynde era una de esas pocas personas capaces de manejar sus asuntos sin dejar de estar atenta a los de los demás.

Mrs. Rachel forma parte del elenco de personalidades de la serie de ocho novelas escritas por L. M. Montgomery, Anne of Green Gables. El libro abre su extraordinaria trama, una de aventuras más disparatadas idealizadas y realizadas por una adorable niña huérfana cuyo nombre suplica que sea escrito con una E final para mayor elegancia y distinción, con una escena que retrata a la perfección la psicología y la sorpresa de una entrometida mujer encaramada a la ventana de su hogar, observando y vigilando a quien osara pasar desapercibida bajo su atenta mirada y aún más afilada nariz. Seamos justos y sinceros, todos nos hemos topado en alguna ocasión con una persona tan singular como la orgullosa e irascible cuando ofendida, Mrs Rachel Lynde.

Bueno, es evidente que no te han elegido por tu belleza.

De hecho, el primer “encontronazo” que tienen Anne Shirley y Mrs. Rachel catapultó su relación al desastre. Rachel Lynde corrió entusiasmada y llena de curiosidad a casa de su amiga de la infancia Marilla Cuthbert para conocer y ver con sus propios ojos a la muchacha huérfana que había adoptado junto a su hermano Mathew Cuthbert. Y aprovecha por si pudiera saborear el triunfo de sus labios al pronunciar un te lo dije o un y no me hiciste caso o tal vez un te avisé de que esto era una pésima idea, si me hubieras preguntado… pero no lo hiciste. Como iba diciendo, el gran error de Rachel Lynde fue burlarse del aspecto de la escuálida y pecosa Anne Shirley, dos acertados adjetivos que utilizó para describirla entre otros como su cabello es rojo como las zanahorias, y que le valió un soberano escarmiento por parte de la muchachita que no iba a permitir que una señora poco agraciada, torpe y probablemente sin el menor ápice de imaginación la humillara.

No obstante, la misma Mrs. Rachel que se tomó semejantes libertades para juzgar a un alma tan soñadora, majestuosa y bondadosa como la de Anne, termina cuidándola, valorándola, queriéndola y sintiéndose extremadamente afortunada de tenerla en su vida. Anne por su parte, le corresponde con la misma ternura y aún pudiendo enumerar todas sus imperfecciones, que no son pocas, no son sin embargo lo suficientemente relevantes como para igualar todos sus dones. Su arraigado carácter de la época victoriana es lo que causa tal desacuerdo, pues era un período histórico en el que la sutileza no era una virtud, en que los niños no tenían voz ni poder de decisión, y en el cual una estricta y restringida educación acorde a las convenciones del momento era todo lo que una jovencita podía soñar, pero no una jovencita que además de impulsiva y “sensacional” estaba sola en el mundo.

¡Un niño! ¡Marilla y Mathew Cuthbert van a adoptar un niño! ¡De un orfanato! ¡El mundo se está volviendo loco! ¡Ya no me sorprenderé de nada después de esto!

¡De nada!

En mi experiencia como lectora la compararía con el carisma de Mrs. Bennet, Amy March, Ginny Weasley, Sherlock Holmes, Heathcliff, Madame Bovary o Vronsky de Anna Karerina. Personajes que no soportamos nada más conocerlos, que creemos odiar desde el momento en el que aparece en la primera página del libro, pero que nos van robando el afecto a medida que nos adentramos en sus vidas, tormentos, conflictos y pensamientos. Tanto que accedemos a defender sus malas acciones como si fuesen las nuestras, entendemos sus motivos y excusamos sus insolencias.

¡Cómo despreciar a la cascarrabias y excéntrica Mrs. Rachel Lynde si no dejamos de leerla y releerla precisamente porque es ella con todos sus reproches! Creaciones literarias así son maravillosas y extremadamente complejas, sus escritores y escritoras nos embaucan de tal manera que cuando pensábamos haberlo superado, nos descubrimos en pleno ataque de risa.

Causaría una sensación sin igual, y Mrs. Lynde adoraba ser el centro de atención.

Y nosotros adoramos verla en acción siendo el centro de atención.

Disfruta de la obra de Laura Martínez Gimeno

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