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Viejos esquemas en peligro de derrumbe inminente

La potencia del proletariado está fundada sobre su conciencia de clase, sobre su energía revolucionaria, que es dada a luz por esa conciencia, y sobre la política independiente, resuelta y consecuente de la socialdemocracia, la única que puede desencadenar esa energía de las masas y moldearla como un factor decisivo en la vida política. Rosa Luxemburgo

¿Dónde quedó la caridad y la bondad del ser humano? ¿Qué nos corre por las venas que no nos conmueve la miseria y el dolor del prójimo?

El látigo de la pobreza azota a los más vulnerables, a aquellos que no nacieron en cuna de oro ni tuvieron la oportunidad de romper el límite que la condición social de su familia les impuso de manera inconsciente. Porque es muy fácil al que está bien situado o nunca le faltó nada, criticar a aquel que vive en las calles, que no tiene para sobrevivir y se ve en la necesidad de mendigar para poder comer, quizás y con mucha suerte un par de veces al día.

La vergüenza de pedir de puerta en puerta, apalancarse a la entrada de un supermercado sosteniendo un vaso de plástico o cualquier otro recipiente que sirva para recoger la limosna, que la persona que acaba de hacer sus compras quiera buenamente donar, ese mal trago no lo sabe nadie más que el que lo vive. En seguida emerge la crítica, las voces que de manera despectiva acusan de vago, maleante y tantas acusaciones por el estilo al que se lanza a la calle a pedir. Sabe que se va a enfrentar al escarnio público, a modo de cristiano entregado a los leones, porque entonces el pueblo entero se alza como juez inmisericorde decidido a destrozar a dentelladas al infeliz que no sabe qué hacer para seguir sobreviviendo.

¿Qué humanidad es ésta que abusa del más débil masacrándolo de todas las maneras posibles? ¿Qué autoestima puede tener alguien si desde siempre creció en un ámbito deprimente y excluido? ¿Quién va a soñar con una realidad distinta si sus padres, sus abuelos y toda su familia siempre vivió en la miseria y es conciencia de pobreza lo que transmiten? El pájaro que nace y crece enjaulado no sueña ni se muere de pena por volar por el inmenso cielo que nos corona, porque nunca tuvo la oportunidad. Platón lo plasmó muy bien, su sabia alegoría de la caverna nos muestra magníficamente como el ser humano se adapta a lo que ve, desconfiando de lo que suena a fantasía y sin embargo, no lo es.

Alegoría del mito de la caverna, Platón

Y es que las creencias pueden ser tan destructivas que nos espanten los sueños y nos hagan pisar terreno fangoso desde que somos capaces de caminar. Las creencias son pesadas cadenas que nos atan a viejas pautas y esquemas familiares que nos pueden destruir, a menos que seamos capaces de soñar, pese a la dura realidad, pese a las voces de desaliento que nos van a acribillar como puñales a cada paso que queramos dar. Soñar, soñar y soñar… aunque nadie confíe en nosotros, con todas nuestras fuerzas, intentando despegar los pies de ese terreno viscoso que nos impide levantar el vuelo. ¿Se puede?, sí, se puede, pero no todo el mundo tiene ese espíritu soñador y esa alma inquieta y valiente que se atreva a romper los grilletes del sistema.

Y es que no conviene que la situación cambie, porque si los pobres, los parias de esta sociedad del primer mundo (que tanto alardea de superioridad), pierde a ese rango de población sumisa, sin fuerzas, deprimida y desesperada, entonces… ¿de quiénes se va a abusar para aumentar la fortuna del rico avariento? No, no conviene, el hijo del proletario tiene que seguir siéndolo y, sin querer, su misma ascendencia se encarga de hacérselo creer.

La potencia del proletariado está fundada sobre su conciencia de clase, sobre su energía revolucionaria, que es dada a luz por esa conciencia, y sobre la política independiente, resuelta y consecuente de la socialdemocracia, la única que puede desencadenar esa energía de las masas y moldearla como un factor decisivo en la vida política.

Rosa Luxemburgo

Un pez que se muerde la cola, una situación enfermiza creada por mentes maquiavélicas para que el sistema cojee siempre de la misma pata, la más grande y la más débil a la vez, la más apaleada y la más resiliente pese a todo.

A vosotros, obreros que sois las víctimas de la desigualdad de hecho y de la injusticia, a vosotros os toca establecer al fin sobre la tierra el reino de la justicia y de la igualdad absoluta entre la mujer y el hombre. Dad un gran ejemplo al mundo (…) y mientras reclamáis la justicia para vosotros, demostrad que sois justos, equitativos; proclamad, vosotros, los hombres fuertes, los hombres de brazos desnudos, que reconocéis a la mujer como a vuestra igual, y que, a este título, le reconocéis un derecho igual a los beneficios de la unión universal de los obreros y obreras.

Flora Tristán

Hoy, el virus, aliado de la recuperación del planeta en este espacio de tiempo en que el ser humano no ha podido hacer tanto daño, se codea y da la mano con la ansiedad y la desesperación, otro mal invisible, como el COVID-19, pero tan peligroso y mortal como éste.

¿Qué de depresión no se muere nadie?, ni de desamor tampoco ni de desilusión, en cuanto al cuerpo físico, porque de zombis dependientes de las benzodiacepinas, que no saben si ya están en el limbo o todavía pertenecen a este mundo, están las calles llenas. Muertos en vida, de mirada vacía y mente dañada, de ánimo escaso y cansancio infinito, cansancio de vivir y de luchar por superar esa montaña rocosa y llena de trampas que la vida supone para el que no tiene quien le ofrezca una mano amiga para subir.

El esqueleto no se sostiene, está demasiado frágil y obsoleto como para seguir soportando tanto peso, siempre del mismo lado.

Isamar Cabeza

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