Conatus, de Belén Blesa

Belén Blesa Aledo

El conatus es un tema central en la filosofía de Benedicto Spinoza. Según él, “Cada cosa se esfuerza, cuanto está a su alcance, por perseverar en su ser”.

Unaquaeque res, quantum in se est, in suo esse perseverare conatur.

La acuarela, esa técnica pictórica tan sublime, tan perfecta en opinión de ésta que escribe, no es más que la hermana de la poesía. Una plasma los sentimientos en imágenes suaves, acuosas, traslúcidas, delicadas y la otra envuelve el alma de la misma dulzura, pero a través de las palabras apropiadas.

La poesía, la acuarela, ambas, ¿conatos?, ¿intentos de ser un género superior al que no llegaron? ¡Claro, que no!

Género y estilo ambos por sí solos magnánimos, excelsos, puros en su máxima esencia. Estado cumbre de la pirámide de Maslow, donde el ser consigue congraciarse con su destino, por fin, tras una dura escalada, a veces imposible y fallida.

Maslow

Conatus se nos presenta con una portada preciosa, sutil, atractiva y exquisita, obra ésta de Belén Blesa, envuelta en el mejor envoltorio, en el más indicado, pues de tan solo estar frente a su portada ya se puede adivinar su prometedor interior.

Todo en esta obra es simbólico, es anticipo, es una pincelada que nos llevará a ese mundo propio que la autora nos crea en base a sus inquietudes existenciales, filosóficas y vitales combinadas con imágenes que, a veces, presumo, recogen momentos privados.

Belén Blesa Aledo

Conatus es una obra que no sigue normas, que no se impone límites y que a la vez marca un estilo inclasificable, sin etiquetas, libre para ser en esencia en pleno desarrollo. De eso se trata, de ser, según su autora, la más difícil de las elecciones, ser en esencia en un mundo donde existen demasiados condicionantes para poder ser.

Palabras las de Belén Blesa, fruto de una profunda conexión con lo que observa del exterior y lo que su emoción crea en ese contacto.

Se establece más de un diálogo interno presente en Conatus, ese entre imagen y texto o texto e imagen, elección cedida a disponibilidad del lector. Diálogo que la autora transfiere a su obra, insumisa, siempre al límite de descubrir esa verdad, la verdad, esa tan ansiada y perseguida, esa que, a veces, parece surgir y que nos despeja las dudas para nuestro mayor goce.

Conatus es un enigma, un continuo descubrir, un constante disfrutar de pensamientos y sensaciones visuales que nos invaden el sentir.

Recuerdos que reconstruyen, movimientos que nos hacen reaccionar, sentimientos que dan sentido a la vida, un todo sin etiqueta que nos descubrirá en algún momento la sabiduría que espera paciente a ser despertada.

Isamar Cabeza

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