“¿Puedo meter el dinosaurio en la bañera?” de Mérida Miranda

Lo definiría en tres adjetivos como diferente, caótico y brillante, asombrando y desconcertando al lector en un mismo instante. Ahí reside la maestría de la pluma de Mérida Miranda.

A eso me recuerda Mayo, a dejarse llevar, a no pensar demasiado las cosas. Ponerse auriculares y no escuchar nada, abrir la boca y no decir nada, usar los ojos y no ver nada. Flotar en la calma, sumergirse en una oscuridad sorda, hundirse en un envolvente sonido opaco. Sí, eso es: Mayo te emborracha los sentidos. Además, yo nací en Mayo.

Siempre he pensado que la lectura de un libro comienza en su título, y el de esta obra por su extrañeza y originalidad, no pasa desapercibido. Me gustaría empezar esta reseña, crítica o declaración de pensamientos -como queramos llamarlo- exponiendo la sensación que me causó la lluvia de ideas, emociones e historias que es su contenido. Lo definiría en tres adjetivos como diferente, caótico y brillante, asombrando y desconcertando al lector en un mismo instante. Tal y como indica la obra en su contraportada, no podemos catalogarla en un género en particular “¿Un diario? ¿Prosa poética? ¿Cuentos?”, puesto que se trata de una destreza que toma muchas formas siendo cada una de ellas única e irrepetible. Ahí reside la maestría de la pluma de Mérida Miranda.

El eje principal que mueve la trama es el tema del viaje hacia la madurez, los miedos y las inquietudes que nacen en nuestro interior en el inmortal periodo de la infancia, las preocupaciones que la manchan cuando descubrimos que ya no somos niños y que en realidad el mundo nunca fue nuestro. La juventud, el amor, el desamor, los monstruos que dejamos recogidos debajo de la cama son también motivos que toman protagonismo. Pero sin duda el aspecto que más me ha cautivado es el uso de la ironía, la fulminante ironía que emplea la autora para reírse de sí misma, así como para relatar incómodas y desafortunadas escenas. El humor con que nos insta a afrontar la vida, los desaires que le molestaron pero que ya no hacen mella en ella son algunos de mis capítulos favoritos. Como por ejemplo, “Ella” o “Matthew McConaughey” entre otros. De modo que la diversidad de su facultad como escritora provoca que pases de reír a carcajada limpia a explorar el significado de la más afilada sensibilidad que yace escondida en metáforas como “Beautiful May” y “La mujer o el Mito”.

Por todas estas razones y otras muchas que prefiero no desvelar hasta este jueves en el Club de Lectura Amarante, os recomiendo la obra “¿Puedo meter el dinosaurio en la bañera?”. Jamás había leído un libro como este, yo era toda curiosidad a medida que navegaba por sus palabras y temo que tarde mucho tiempo en encontrar otro que pueda hacerle la mínima competencia.

Laura Martínez Gimeno

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