Stephen King

El autor al que los círculos académicos han denostado durante muchos años, envidiando, desde luego, su capacidad de creación y de conexión con los lectores de todas las edades y países.

Si existe un escritor comercial, prolífico, de imaginación desbordante, con una carrera literaria imparable, ese es Stephen King, el autor al que los círculos académicos han denostado durante muchos años, envidiando, desde luego, su capacidad de creación y de conexión con los lectores de todas las edades y países. 

King empezó siendo el maestro del relato de terror y ha llegado a ser el catedrático de la novela fantástica. En su carrera de más de cuarenta años, su producción literaria ha sido muy abundante, tanto como sus premios, y la extensión de sus novelas ha batido records, traduciéndose a muchísimos idiomas. Escribe mucho, muy de prisa y los argumentos de cada trama son absolutamente originales. La lectora se pregunta si a un ritmo pasmoso de novela por año, y novela larga, el escritor tiene tiempo de vivir, de leer, de corregir e incluso de respirar.

Adentrémonos en su portentoso cerebro.

Los personajes de Stephen King son, en esencia, humanos, siempre estadounidenses y muy variados. Esto es innegable. Fabrica historias y nombres que jamás se repiten. A través de ellos conocemos la realidad de su país, que él sabe abrir en canal, mostrando a los protagonistas más vulnerables: enfermos, discapacitados, niños, solitarios, dubitativos. Encontramos a muchos hombres en sus primeros libros, y a algunas mujeres en los más recientes.

Hay en su obra personajes violentos, racistas, héroes, egoístas, de todas clases, en una paleta de colores donde el bien se enfrenta al mal muy duramente.

La acción es visual, rápida, de ahí la maravillosa adaptación de su prosa a guiones de cine. No nos aburrimos leyéndola. Los capítulos se cierran con la máxima intriga y se abren con la misma o más. Las páginas se devoran con ansia, de ahí la persistencia de su obra en llegar a best seller en EEUU y en Europa, un año tras otro.

La clarividencia de sus temas se mezcla con la plasticidad y  con la facilidad de narración, así aborda asuntos como la pandemia, la violencia familiar o la agresión a la naturaleza.

Lovecraft y Edgar Allan Poe están presentes en sus libros pues en ellos se inspiró en su infancia y juventud. Sus maestros literarios, como él, fueron personas solitarias, angustiadas por el acontecer diario, por el porvenir, y desde luego por el pasado.

King nació en una familia humilde y hasta 1.980 tuvo problemas para mantenerse y publicar. Vive con su familia desde hace décadas en el estado de Maine, en la costa este de Estados Unidos. Sufrió alcoholismo durante una década, así como otras dependencias,  todo ello  mezclado con una existencia estable y una lucha por ganar dinero.

 Sus personajes responden a su patrón personal: suelen ser de clase media o baja, sufren por distintos motivos, a veces son adictos a sustancias diversas, viven en Maine o en sus alrededores, tienen problemas de adaptación con su entorno, y se enfrentan a desgracias o eventos que superan ampliamente las expectativas normales, como cataclismos, enfermedades generalizadas, maldiciones o tradiciones perversas.

Repasemos algunas de sus novelas más famosas.

El resplandor, publicada en 1.977 y llevada al celuloide por Stanley Kubrick en 1.980. Fue un éxito de ventas, tanto en librerías como en el cine. Se centra en cierto hotel abandonado, que aloja a una sola familia, donde el padre alcohólico va mutando en su comportamiento, y las apariciones de antiguos clientes jalonan los intrigantes capítulos.

Carrie, publicada en 1.976 y llevada al cine por Brian de Palma en el mismo año. Contemplamos y asistimos a  las tribulaciones de una mujer con poderes sobrenaturales.

Cementerio de animales, publicada en 1.983, fue  su tercer éxito comercial, llevada al cine en 2.019 por Dennis Widmyer. Las personas vuelven a la  vida cuando son enterradas en ese cementerio. El pánico no te permite dejar de leer, sino que te incita a proseguir.

La danza de la muerte, publicada en 1.978 en primera edición y en versión extendida en 1.990, con el título Apocalipsis, con casi mil páginas de extensión, a pesar  de que el autor suprimió algunos capítulos finalmente, para que la editorial la publicase. El argumento nos describe una pandemia originada por un virus en un laboratorio estadounidense. Los lectores de 2.020 no podemos resistirnos a devorar todas sus páginas, para encontrar las coincidencias entre ellas con nuestra nueva realidad. El libro, como casi todos los de King, se inicia entrando en materia, sin paños calientes, con la enfermedad estallando en una familia y propagándose al  noventa y nueve por ciento de la población mundial.

Aquí la muerte llega rápida, sin pasar por el hospital y no hay normas gubernamentales para controlarla, porque el gobierno también es presa instantánea del virus. Las carreteras aparecen atascadas, llenas de coches con cadáveres. Las casas  guardan muertos a todos sus moradores. No hay luz eléctrica ni médicos. La intriga se basa en la existencia de los escasos supervivientes, tras la pandemia, que se agrupan de forma natural en parejas y familias sin vínculo jurídico, que deben organizarse de forma jerárquica, y que, obedeciendo a sus sueños nocturnos, caminan por todo Estados Unidos convocados por el Bien y el Mal, los cuales finalmente entran en liza.

El juego de Gerard, publicada en 1.992, donde una mujer vive la angustia de estar amarrada a una cama en una casa abandonada.

Cell, publicada en 2.006 donde toda la humanidad que posee teléfono móvil recibe la orden de suicidarse de forma implacable.

Las Bellas Durmientes, editada en 2.017, donde las mujeres son víctimas de una epidemia en todo el mundo.

Otros títulos de gran éxito son Insonmia, Doctor Sueño, La Zona Oculta, La cúpula  y Misery.

King ha ganado los siguientes premios literarios: trece veces el Bram Stoker, cuatro veces El Premio Mundial de Fantasía, dos veces el  Edgar, una el Premio Hugo y otra el Henry. En 2015 consiguió la Medalla Nacional de Las Artes.

Durante una década el autor publicó sus obras, con el mismo enorme éxito que con su nombre auténtico, bajo el seudónimo Richard Bachman, para poder editar más de un libro por año.

El terror fue sustituido por la fantasía en las novelas  El talismán y Los ojos del dragón, probando que Stephen King, con su imaginación desbordante, es capaz de retratar el mundo rural y el ciudadano, el de la multitud y el de los enclaves aislados.

Utiliza el miedo que exacerba la amistad, la soledad, el ingenio, los lazos familiares y el amor en pareja para llevar al límite a las personas.

Se vale de pequeñas historias para describir tragedias nacionales o mundiales, donde niños con problemas de atención y de autoestima salvan a adultos de preclara inteligencia, donde abuelas que apenas pueden caminar convocan a decenas de personas para salvar el mundo, o donde padres de familia admirables  se convierten en asesinos de sus propios hijos.

A menudo el maniqueísmo, al dividir a los personajes  entre buenos y malos resulta demasiado simple en sus novelas, pero  esto se contradice con el argumento común que King nos ofrece, el de que en los más ínfimos y crueles lugares: una cárcel, una familia de enfermos mentales, un aula donde el grupo se burla y abusa de un compañero, puede surgir alguien, que, pasando cantidad de penalidades, llega a redimir a su comunidad de la muerte, la destrucción o la ruina.

Hay que leer a Stephen King para sentir el miedo entrando por las venas y, desde luego, para adivinar por qué es tan leído en todo el mundo, si es debido a que espolea el morbo más íntimo, las fibras inexploradas de nuestro cerebro, o a que es un genio de las letras.

Cuídate mucho.

Teresa Álvarez Olías

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