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Lo de la copa

Lo difícil no es el alzar la copa, que es cosa de mucho entender, sino saber cuándo hay que bajarla, que eso es de héroes.

Uno debería estar hablando de cosas intensísimas, y sin embargo déjeme que le diga, señora, que las copas se crearon antes que el vino. Como lo oye, que a veces las cosas parecen extrañas pero no, que es por el maridaje y que ocurren por eso. Se crearon las copas, le decía, porque primero se creaba lo hermoso, como era costumbre entonces, y después la razón de lo creado, y si no la había al menos se le buscaba una utilidad. Por eso se dice que Noé bebió mal, como es cosa sabida, y ya no volvió a ocurrir. Así se cuenta, y también que mucho tiempo después, todo el tiempo que fue necesario emplear en ello, se crearon las copas para contener todo un arte ahí. Pero sepa también que los brindis se crearon antes incluso que las copas. Los brindis se crearon deprisa para que cuando llegara el momento de brindar ya estuviesen inventados y no perder así el tiempo en esas cosas. Por eso hoy se levanta la copa igual que se levanta la mano de la mujer a la que se saca a bailar, tomándola con delicadeza, la muñeca lánguida; la mano de la persona amada no se levanta, se alza; la mano de la persona amada siempre es exquisita, mano que apenas pesa, que se levanta como se levantan las copas para que la luz nos vea a la contra; la mano de la persona a la que se ama se levanta, en fin, como se levantan las copas, como ofrenda suma porque nadie levanta de verdad la mano de la persona con la que va a bailar, y así lo demuestra, si no es porque afirma ser capaz de dar su vida por ella. No comprendíamos que la mano era en realidad la que nos tomaba a nosotros, la mano que era, para qué negarlo ahora, la manus romana.

Sabe usted que a veces los versos aparecen en un papel como si fuesen manchas de humedad, o de una copa que salpicó, o de ambas cosas. Uno ha visto levantar muchas copas a muchas gentes en muchos sitios, y nunca ha sido la misma vez, nunca ha sido igual, ninguna copa se ha repetido (los brindis sí, pero la forma de llevar la copa a los labios, no, nunca es la misma), por eso se dice que se escancia y no se dice verter; y rellenar tampoco se dice, nunca, rellenar se rellenan los depósitos de gasoil y el vino de Jerez (o de California, en fin), no las copas. Pero uno es uno porque también ha visto cómo se llenaba su copa, la de usted, y uno sabe que al verter la botella se producía el mismo sonido que al girar los relojes de arena; se llenaba su copa de tiempo, lo recuerdo como si fuese a ser otra vez mañana por la tarde, y se llenaba de un tiempo más; su copa como medida de todas las cosas que entonces importaban, de todas ellas, que no eran muchas pero que han sido para siempre. Uno ha visto cómo se llenaba su copa igual que se recitaba una jaculatoria; uno ha visto cómo se llenaba su copa, señora, cloc, cloc, cloc, como un día se llenaron los océanos y los volcanes que luego han sido, con cuidado, sin derramar ni una gota de esas que colman todos los vasos, y así ha ocurrido hasta hoy. Uno ha visto cómo se llenaba su copa y ya está preparado para ir a todos los juicios finales que haya hasta que comience el mundo de nuevo.

Lo de las copas, como le decía, viene de antes de ser todo, de cuando se crearon las copas y hubo una primera vendimia, no de cualquiera, no, de ese. Se crearon las copas y ya quedó hecho; la medida de la copa era sabida, la mano de un lobo, claro, que bien sé que usted es de aldea y allí el vino cauteriza. Uno ha visto mil maneras de brindar diferentes y en todas ellas se mira a los ojos a través de las copas como se mira después de colocarse un mechón de cabello detrás de la oreja. Lo difícil no es el alzar la copa, que es cosa de mucho entender, sino saber cuándo hay que bajarla, que eso es de héroes.

Y esto era lo que quería comentarle, señora, y que solo después, como ya sabe, se inventó el carmín, que es otra forma de copa y también otra forma de brindar, o de haber brindado, que eso nunca se sabe del todo. Se inventaron las copas de vidrio y uno cree que se inventaron lo mejor que se pudo, que al menos uno no puede brindar solo, al sol sí pero ya se sabe, y es que no se brinda solo como tampoco se puede besar a solas. Cuando se inventaron las copas estas cosas ya se sabían, claro, se inventaron para que ocurriera lo que ha sucedido desde entonces, que ha sido mucho y de una sola vez, y todo seguido; se inventaron las copas de manera que dos personas no pudieran beber de una sola, la misma, al mismo tiempo. Y es que a veces parece que el hombre es capaz de inventar cosas extraordinarias.

Ya lo ve, uno debería estar hablando de cosas intensísimas. O no.

Iván Robledo Ray

Cartas a esta señora

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