Yo que no soy de sentarme delante de la tele, a menos que una película interesante me atrape, he de confesar que he dedicado parte de mi tiempo en ver uno de los episodios del documental más comentado del momento. Tiene de todo, por tener hasta tiene seguidores y detractores, pero hasta el punto de que hay muchos que se lo están tomando como un asunto de índole personal, alcanzando las cotas de pasión y celebridad de los partidos de fútbol. Me estoy refiriendo al espacio televisivo que están dedicando a la hija de una de las mejores voces que ha dado tierras gaditanas.

No puedo considerar que haya sido tiempo perdido, porque me ha servido para reflexionar y como consecuencia corroborar lo que yo ya sabía. Hagamos lo que hagamos nunca será a gusto de todo el mundo, eso está clarísimo, es tan obvio que sobra decirlo. Esta apreciación no tiene demasiada importancia si la persona a la que se coloca en el punto de mira no es tan conocida como Rocío Carrasco, pero tratándose de un personaje público, la cosa cambia.

De antemano, ya sabría a lo que se exponía, está acostumbrada desde pequeña a la fama, a las entrevistas, al acoso de los paparazzis y a las exclusivas. Quizás a esta misma conclusión habrán llegado todas aquellas personas que se dedican a cuestionar todo lo que dice o hace. Me imagino que someterse a un escarnio público de esta magnitud no debe ser plato de buen gusto, sin embargo, ella sigue ahí por el motivo que sea ofreciendo su testimonio. Son muchas las teorías que la multitud arroja al aire, alegremente, importándole poco o nada que llegue a hacer daño a quien es dirigido. Cuestionar que si ríe o que si llora al recordar pasajes de su vida, que por qué ha tardado tanto en hablar, que si todo es una farsa, que si solo busca dinero e incluso la ropa que viste es cuando menos una actitud malvada.

Lo cierto es que de lo poco que vi, pude sacar en claro que la figura de la mujer sigue arrastrando etiquetas nocivas y vejatorias que pueden destruirnos psicológicamente si no las aceptamos de buen grado. Y es que, entre testimonio y tertulia ha salido a relucir uno de los mayores males que nos afectan a nivel mundial, la violencia de género. Si a esto le añadimos que debemos cumplir unos roles y que si no los cumplimos nos van a crucificar, entonces se puede llegar a perder el gusto por seguir viva. No es tan difícil perder la razón, algunos, como nuestro célebre de la Mancha, la perdió entre tanta literatura y fantasía y otras la pueden llegar a perder por la presión de un entorno hostil y abusivo que consigue aniquilarlas moralmente. Es su caso, o al menos eso dice y demuestra con documentos oficiales, pero siempre quedará la duda, ya le colgaron el sambenito de mentirosa y diga lo que diga no va a convencer de lo contrario.

Sea como sea, esté o no diciendo la verdad, lo que sí queda claro es la facilidad con la que la gente emite sus juicios sin importarles si con ellos pueden estar haciendo daño… Y la mente se amolda a base de críticas externas, de creencias que nos limitan y se enferma de palabras ajenas que hieren y destruyen.

Parecía que tras el confinamiento nuestra sensibilidad hacia el prójimo había cambiado o al menos esa esperanza tenía yo. Pero por lo visto, la pandemia no ha logrado hacernos despertar, no lo suficiente como para remar todos en una misma dirección.

La violencia de género, como otras tantas afecciones sociales, es una pandemia en sí. La mala noticia es que no hay vacuna que la extinga, a menos que se pueda inventar una contra la crueldad y la indiferencia…


Por otro lado, Editorial Amarante presenta MUJERES EXTRAORDINARIAS DE NUESTRA HISTORIA UNIVERSAL, la última obra de Isamar Cabeza.

Un elegido grupo de mujeres ilustres que por un motivo u otro no han ocupado el lugar que les correspondía en la sociedad de la época o no recibieron el verdadero reconocimiento que se merecían. La historia está plagada de casos como el de María la Alquimista o Harriet Tubman, ambas igual de importantes en su aporte a la humanidad y ambas tan desconocidas.
Mujeres que han demostrado su valía y su talento en las peores circunstancias, en las situaciones más adversas, pero que pese a todo han seguido apostando por realizar sus sueños cuando todo el sistema estaba construido para impedir su avance a nivel intelectual y social.
«Mujeres extraordinarias de nuestra Historia universal» es una obra con mucha diversidad, que nos invita a viajar de un país a otro, de una época a otra, donde hay espacio para las artes, las ciencias o los movimientos sociales que irrumpen diferenciando un antes y un después.
Entre las líneas de este libro quedan atrapadas la vida y obra de algunas de esas mujeres que, aunque demostraron ser de una genialidad suprema, no fueron reconocidas en su momento ni tampoco después. Silenciadas unas, ignoradas otras, así como otras muchas no recogidas en esta obra, nos demuestran que sus méritos deberían haber sido reconocidos y valorados en correspondencia directa a todo el bien que ellas ofrecieron a su generación y a las generaciones venideras.

Libro ilustrado por Yeraida.

Isamar Cabeza

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