Acalanda - Cassen

Crónica de la presentación de Cassen – Bromeando con mi padre, biografía del cómico, y proyección de Plácido

Es 4 de noviembre de 2022, son las 16:30 de la tarde y sopla el viento. El ambiente es fresco en comparación con los últimos meses. Parece que el cambio climático está haciendo estragos porque el fin de semana pasado nos bañábamos en el mar.

Voy a hacer la presentación del libro Cassen – Bromeando con mi padre a las 17h. Media hora después está prevista la proyección de Plácido, la mejor película que protagonizó mi padre, me atrevo a decir que es también posiblemente la mejor película que ha dado el cine español.

Estoy nerviosa, es todo un honor. Me acompaña mi marido, el periodista Eduard Cabré y su hermano Álex, escritor de la recientemente publicada novela 3650 días que además participa en la presentación. Entro en la Filmoteca de Catalunya y me reciben con caras sonrientes Anna Fors, jefa de documentación, y Esteve Riambau, director de la Filmoteca. El historiador, crítico y realizador cinematográfico me pide que le firme un ejemplar. Hablamos de Nieves, la mujer de Paco Betriu, el director de Furia española, que me prologó el libro. Nieves forma parte del equipo de documentación del Berlanga Film Museum, en Valencia. Me comentan que la proyección será en la sala grande porque la previsión es de bastante más gente. Me llevan hasta allí y mi sorpresa es muy grata pero mis nervios se acrecientan.

Sentados en sus butacas esperan ya un centenar de espectadores y siguen entrando. Voy viendo caras conocidas, amigos de ahora y de la adolescencia, mis hijos y sobrinos, pero la mayor parte son desconocidas y me sorprende ver que hay gente de todas las edades. A las cinco en punto entran mi madre con mis hermanas Eva y Mari Carmen. Me siento arropada.

Junto a Álex Cabré y Esteve Riambau

Esteve Riambau hace las presentaciones. Habla de Plácido, de Berlanga, de Cassen y de mi libro, para dar paso a Álex Cabré que, tras los agradecimientos de rigor a la Filmoteca y la Editorial Amarante, empieza la entrevista. La conversación es fluida, distendida, reímos, contamos anécdotas del rodaje de Plácido, la primera película del cómico que además ocupa el primer capítulo de mi libro. “¿Por qué?”, pregunta Álex. “Tenía que darle la importancia que merece y lo que representa en la carrera del cómico. Su entrada al mundo del cine y la dicotomía del humorista. Por un lado, Casto Sendra, el hombre serio que buscaba Berlanga y por el otro, Cassen, el personaje polifacético que había inventado.

Me pongo un poco nostálgica. Sé que mi madre está ahí, la mujer importante que ha estado siempre a la sombra del cómico, ayudándole en todo, apoyándolo y guardando todos esos recortes de prensa que me han permitido documentarme para escribir el libro que hoy presento. Así que lo digo, que es todo gracias a ella, y gracias a todas esas personas a las que pude entrevistar, abiertas a recordar al gran showman que fue Cassen.

Pienso entonces en los pequeños de la familia que no llegaron a conocerlo y que no han visto la película, porque es en blanco y negro y para ellos está como a años luz de distancia. El blanco y negro produce en la juventud un rechazo irracional. Saben que la película fue a los Oscar y a Cannes, pero aún así se muestran reticentes. Y pienso: “Qué suerte, poder ver Plácido por primera vez en la pantalla grande”, igual que algunos de los espectadores que la vieron en su estreno en 1961 y ahora, setenta años después, comprueban que no ha envejecido, que, además de estar recientemente restaurada, sigue provocando el mismo efecto agridulce, angustioso, crítico, esperpéntico de esa Noche Buena tan especial de Berlanga y Azcona…

Luis García Berlanga, Cassen y José Luis López Vázquez en el rodaje de «Plácido»

El sorteo de las artistas de Madrid (Son todas unas pelanduscas) y los pobres (¿A ti qué te ha tocado, pobre o anciano del asilo?), las muletillas de los personajes (Vaya nochecita me estáis dando), la tortura de Plácido por pagar la letra del motocarro (Qué fregao, madre, qué fregao), esos planos secuencia magníficos, los más largos del cine español, la coreografía imposible de todos esos geniales actores, enormes, algunos de los cuales tuve el placer de conocer y son voces imprescindibles de la biografía. Agustín González, Elvira Quintillá, Manuel Alexandre, José Luis López Vázquez, Carme Contreras…

Es curioso que las constantes alusiones al frío (Que se nos congelan los ancianitos) -frío que recordaban todos los actores en las entrevistas como una dificultad añadida al rodaje- consiguen que el maldito frío traspase la pantalla y en esta ocasión ha ido más allá de las paredes del edificio, pues al salir a la calle parece que ha llegado el invierno de golpe. Pero la película no sería lo que es sin ese villancico final que siempre me pone la piel de gallina. (Porque en esta tierra ya no hay caridad y nunca la habido y nunca la habrá). Y la inconfundible melodía de Asins Arbó. Aplausos del público.

Firmando libros en la Librería de la Filmoteca

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Acerca de Sonia Sendra

Nací en Barcelona en 1973 en el seno de una familia de artistas. Hija del humorista Casto Sendra “Cassen” y la actriz Mª Carmen Crespo me dediqué a la escritura y la lectura desde muy temprana edad. Licenciada en Filología Hispánica, compagino mi trabajo como profesora de literatura con la escritura. He colaborado en revistas digitales, como www.ojosdepapel.com, con reseñas literarias, críticas cinematográficas y relatos (http://soniasendra.blogspot.com/) y he escrito obras de teatro para “Entresòl produccions” (http://www.l-h.cat/gdocs/d5251497.pdf), además de la biografía de mi padre, titulada "Cassen- Bromeando con mi padre", trabajo de investigación y creación al que dediqué tres años de mi vida.

1 comment on “Cassen en la Filmoteca de Catalunya

  1. Felipe Chaneta

    Los grandes artistas tienen una virtud característica: ¡no se parecen a nadie! Por eso son irrepetibles. Cassen fue uno de ellos. A su formación y desarrollo ayudaron los diversos papeles que le asignaron tanto la vida real (la que empieza cuando baja el telón de la función, se escucha el corten o termina el programación de radio) como la ficcionada (la del teatro, la radio, la tv, la sala de fiestas y el cine). Como actor representaba el sentido atribulado y tragicómico de la vida y lo humano. Como cómico la gracia verbal rápidísima, sencilla y absurda, el doble de sentido y un humor ausente de maldad debídamente enriquecido con gestos muy expresivos y una risa contagiosa. ¿Como padre? Descubranlo comprando el libro, lo cuenta bromeando su hija. Nos dejó, como sucede con todos los buenos, demasiado pronto. Pero nos quedan su películas, sus grabaciones televisivas y, ahora, un libro que respira su calor, humanidad y afecto.

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