Si bien no fue la inventora del séptimo arte, sí que fue la primera realizadora de una película.

Hija de editores en la Francia de finales del siglo XIX, nació Alice Guy en julio de 1873. Su infancia fue un continuo cambio de domicilio entre Francia, Chile y Suiza. Sus estudios de secretariado la llevarían directamente a encontrar un puesto como secretaria en la Compañía General de Fotografía de Marx Richard, lo que la llevaría a descubrir la gran pasión de su vida, el Cine.

Cuando la compañía para la que trabajaba fue absorbida por el inventor Léon Gaumont, quien se asoció con hombres de la talla de Gustave Eiffel, Joseph Vallot y Henry Besnier, creándose la Compañía Gaumont, su nuevo jefe confió en ella para la producción de películas.

Nunca habría podido imaginar el señor Léon la importancia de aquel gesto de confianza, pues significó una magnífica oportunidad para desarrollar todo el ingenio que la chica malgastaba en su cargo de secretaria.

Haciendo de su trabajo su vocación, Alice descubre con la práctica de ciertos errores técnicos en la cámara Demeny-Gaumont y crea sus propios trucos para mejorar sus producciones, siempre atenta a las investigaciones del fotógrafo francés Etienne-Jules Marey y del investigador Georges Demeny. La primera película que cuenta como suya es la llamada La fée aux choux en 1896, a partir de la cual establece las bases de lo que más tarde se daría a conocer como el género de ficción.

En 1907 su matrimonio con el camarógrafo Herbert Blanché es un hecho. Ese mismo año partirían de viaje hacia EEUU donde su marido, años más tarde, se convertiría en director y coproductor de varias empresas de producción cinematográfica. Cabe destacar sobremanera, que la joven Alice, antes de casarse, se sustentaba económicamente de su profesión, lo cual es todo un logro dado la época en la que vivió.

Ya en EEUU no solo se dedica a hacer producciones de todo (ascendiendo a mil el número de películas producidas) sino que junto a su marido recorren todo el vasto territorio americano para promocionar el Chronophone Demeny-Gaumont y de paso dirige alguna que otra compañía y funda la suya propia.

De merecida justicia es reconocer que fue pionera en los efectos especiales, la ciencia ficción fílmica y reconocida fundadora de lo que es hoy denominado como cargo de productor ejecutivo.

Pese a sus películas (de las cuales muchas se las apropió como autor su marido, otras tantas se las etiquetó de anónimas y otras simplemente no fueron reconocidas) que daban sobradas muestra de genialidad, Alice Guy luchó durante toda su vida por ser reconocida como directora, actriz y productora.

La injusticia o la mano dura del patriarcado de nuevo se cierne sobre ella, como ocurriera con otras mujeres antes o a la par que ella. Surge la necesidad de indagar para poder conocerla y saber de su importantísima labor, pues fue precedente para directores como Méliès, pues sin ella no se entendería su trayectoria.

Pese a que la historia la olvidó o mejor dicho la ignoró durante mucho tiempo, sí que hay reconocer que las personas de su entorno si valoraron merecidamente su aportación al mundo del cine.

Queda pues en la historia como la fundadora del cine como narración cultural, primera productora y directora de películas, fue la primera en utilizar el gramófono al tiempo de las imágenes, tratando todos los géneros, trató además temas religiosos, culturales así como feministas, reivindicando la figura de la mujer en el mundo cinematográfico. Su labor fue galardonada con la Legión de Honor del gobierno francés y reconocida por la Cinemateca Francesa.

El hada de las coles, Alice Guy, 1896 (La primera película de la historia)

Isamar Cabeza


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