No soy una, soy todas

No soy una, soy todas Sara Carballal - Josh Felise

Lo peor no será tener que someterse al juicio de la gente, la cual habrá puesto el medidor en diferente altura según en lo que se te haya venido midiendo hasta ese momento y según lo que hayas hecho para salir de ello.

Leí esa frase hace un tiempo, creo que en el perfil de Mery Turiel a raíz de algo que le había enseñado una seguidora.

Estuve completamente de acuerdo con lo que transmitía. A menudo, por algo anecdótico o por razones de peso; porque ha tocado debido a las circunstancias de la vida mostrar más una parte de nosotras que otra; se nos encasilla. Qué lista, qué responsable qué simpática, qué vaga, qué alocada, qué desagradable…

Y sal de ahí si puedes.

Lo peor no será tener que someterse al juicio de la gente, la cual habrá puesto el medidor en diferente altura según en lo que se te haya venido midiendo hasta ese momento y según lo que hayas hecho para salir de ello.

La dificultad mayor será salir a flote y mantenerse.

Porque si sales de tu zona establecida, si expandes tu rol, es probable que no tengan tan en consideración tu opinión: dudar de una propuesta como válida si siempre “eres” la tontita del grupo o que el plan que propongas no sea tan guay si no eres la popular.

Pero incluso más peligroso que ese escutrinio popular sobre si tu conducta te es permitida o no, lo es que te lo creas y eso te limite. Porque por mucho que esa clasificación de tu persona no haya sido errónea porque generalmente te mueves en esos parámetros, no significa que eso sea el todo. Porque ello no implica que no tengas en ti más facetas o que no puedas desarrollar nuevas. Todas.

Creo que esto pasa a menudo… Nos suele gustar identificarnos con nuestros entorno. Clasificar las cosas para tener la situación controlada, más a mano en caso de necesidad.

Como curiosidad, en algún momento vemos una película o un libro y buscamos “quiénes somos” en esos prototipos que nos están mostrando pero, qué raro, no encajamos con ningún personaje. Porque resulta que en Sexo en Nueva York tengo un poco de todas, en One Tree Hill soy un poco Brooke al final y un poco Haley al principio.

Lo que puede pasar antes de darse cuenta de que somos un poco de todo y de todos, es pensar que no se es lo suficiente de ninguno y que algo está mal.

Pero no. Lo que pasa es que no eres una persona, es que puedes ser todas.

Sara Carballal

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