María Gaetana, de niña prodigio a indigente

Toda una vida dedicada al estudio, a la didáctica y al bien ajeno, una mujer rodeada de leyenda y misterio que nos deja plasmado en sus obras lo más profundo de su persona.

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Filósofa, matemática, lingüista, filántropa, escritora y teóloga italiana.

Primogénita del matrimonio Pietro Agnesi y Anna Brivio, María vino al mundo en Milán en el año 1718.

Sello en homenaje a María y su aporte a las matemáticas

Nació en el seno de una familia adinerada, la cual le ofrece una educación bastante amplia y exquisita para la mujer de su época. María es considerada una niña prodigio, pues aún no había cumplido los trece cuando ya dominaba el latín, el griego, el hebreo, el francés, el español y el alemán.

María Gaetana se desenvolvía con total soltura en las reuniones que sus padres con frecuencia organizaban en el salón de su casa. Mas no era la chica dada a ese tipo de eventos, pues era retraída y más bien solitaria. Su padre, en cambio, gustaba de exhibirla para así hacer ver sus grandes dotes, mostrándola casi como un animal de circo ante la galería. Definitivamente, no se sentía a gusto bajo aquella presión paternal ni aquellas miradas que alucinaban cada vez que abría la boca. Sobraban razones para que cualquiera alucinara al escucharla y es que era apenas una adolescente y ya empezaba a despuntar de la gran mayoría.

Sin duda, no se puede hablar de María Gaetana sin mencionar su vida familiar, pues el vínculo es tan fuerte que es imposible desligarlo en ningún momento. La viudedad parecía ser un signo constante en la vida de su padre. Se casó tres veces y otras tantas enviudó, contabilizándose un total de veinte hijos del señor Pietro Agnesi. Nada extraño por otra parte, pues si todas sus esposas fueron sometidas a tanto parto, lo más previsible y más en aquella época era que en uno de ellos perdieran la vida.

Como consecuencia y al ser la mayor, María se convirtió en la madre de todos sus hermanos. Lo más penoso fue sobrevivir a la muerte de muchos de ellos que no superaron la infancia.

Nace un espíritu curioso en la chica, pues se mezclaban en aquellas reuniones en su casa sacerdotes y hombres de ciencias. De cada uno de ellos, de las conversaciones que establecían y de las enseñanzas que en el aire quedaban pululando, María fue formando su propio carácter. No fue de extrañar que su deseo de ser religiosa saliese a flote pronto (aunque no pudo tomar los hábitos cuando quiso, por cuidar a sus hermanos) y que paralelamente la filosofía (más cercana a la física en aquellos años) ocupara mayormente su mente.

Como importante obra filosófica se conserva Propositiones Philosóphicae, compendio de 191 tesis filosóficas que con solo 20 años María desarrolla teniendo como base aquellos encuentros sociales que tanto le hastiaban o la defensa de la educación femenina y que su padre le publicó en 1738 (que logró escribir teniendo el cargo de una familia tan numerosa, pues es todo un mérito a resaltar).

Es a partir de los 20 años que la chica puede abandonar ese estilo de vida pública que tanto aborrecía, para recluirse en su soledad y dedicarse a sus estudios. Si algo bueno salió de aquellas reuniones fue el contacto con los matemáticos Ramiro Rampinelli y con los Ricatti, sin duda, influencias importantes para ella que culmina en la edición de su libro Instittuzioni analitiche ad uso della gioventú italiana. Es en 1748 que se publica y supone la obra más importante de María Gaetana que pronto despierta la admiración de los matemáticos de la época. Se le atribuye haber sido el primer libro de texto que trató por igual el cálculo diferencial y el integral, elogiándose la claridad, el orden, la precisión y el uso de ejemplos e imágenes que ejemplificaban acertadamente.

Es justo recordar la influencia de Agnesi en la difusión del cálculo y la geometría analítica, considerándose su Instituzioni como la obra matemática más antigua de autoría femenina. También está estrechamente relacionada con la curva denominada Bruja de Agnesi (no siendo de ella el descubrimiento para llevar su apellido, y siendo el sustantivo de bruja inapropiado, según se dice que por una mala traducción al inglés), el álgebra y las ecuaciones diferenciales, dándole a todo una secuencia lógica y didáctica que hasta el momento no tenía.

Entre 1750 y 1752 consta como catedrática de matemáticas en la Universidad de Bolonia (seguramente de forma honorífica) designada por el mismo papa Benedicto XIV. La razón de tal nombramiento (según se cree, pues María está rodeada de incógnitas y datos escasos) era la admiración del papa por la Instituzioni y el orgullo de saber que su autora era italiana.

A la muerte de su padre, María se dedica a la teología, gasta toda su fortuna en obras de caridad y es nombrada directora del hospicio Trivulzio en Milán, donde muere en la miseria a la edad de ochenta años. Toda una vida dedicada al estudio, a la didáctica y al bien ajeno, una mujer rodeada de leyenda y misterio que nos deja plasmado en sus obras lo más profundo de su persona. 

Isamar Cabeza

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