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La década de los años treinta

Aunque años más tarde que en otros países, finalmente se consigue en España el derecho al voto de las mujeres. Ocurre en la nueva república, el 1 de octubre de 1931, y se debe a la voluntad indomable de la diputada Clara Campoamor.

En la historia del siglo XX en España, pocas décadas han repercutido tanto como la de los años de 1930 a 1940. Fue también decisiva para el mundo. En ella, el fascismo se fue asentando en Alemania e Italia y el comunismo en Rusia, así como las consecuencias de una gran crisis económica aparecida en 1929 en Estados Unidos.

Población rural en la miseria

En España se inicia el decenio con la implantación de la Segunda República en 1931 y continúa en 1936 con el desarrollo de una cruenta Guerra Civil, que finalizará en 1939. Nos encontramos, en estos años, con una población predominantemente rural, de escasa formación, pobre, dispersa en el territorio, mal comunicada, pues la prensa y la radio no llegan a todos los rincones, cansada de ser súbdita y anhelante de ser ciudadana. El país se halla atrasado, perdido en costumbres ancestrales. Además, una guerra de guerrillas la desangra en el norte de Marruecos desde cincuenta años atrás, a donde la corona ha ido enviando tropas de ocupación para luchar contra los rifeños. La industria apenas existe en el país, excepto en las pequeñas manufacturas de Levante, la metalurgia en el País Vasco, y la textil en Cataluña.

La vida en el campo no conocía descanso. El arado romano, la obediencia al padre, la economía de subsistencia y el mercado estrictamente local, así como una recurrente sequía marcaban las cosechas de cereales, vino y aceite, combinadas con el cuidado del ganado vacuno, porcino y lanar, trashumante en varias regiones.

Sufragio femenino

Aunque años más tarde que en otros países, finalmente se consigue en España el derecho al voto de las mujeres. Ocurre en la nueva república, el 1 de octubre de 1931, y se debe a la voluntad indomable de la diputada Clara Campoamor. Las españolas inician así en esta década un camino de progreso educativo, laboral y social, que la victoria de Franco en 1939 destruirá, para remontar en los años setenta del siglo XX.

Precariedad y ocio en las ciudades

La existencia en la ciudad se reducía a habitar pisos de pésimos materiales, de escasos metros construidos, con hombres y mujeres, pocas mujeres, empleados como dependientes o recaderos en tiendas, modistas, artistas de medio pelo o comerciantes. No todos los hombres sabían leer y escribir y desde luego muy pocas mujeres. El paseo por las calles y el mercado, la visita a familiares, la participación en las fiestas de barrio, el encuentro con los vecinos y conversación en las tiendas eran las costumbres diarias de ocio, sin olvidar el tapeo en las tabernas y chocolaterías o la asistencia a zarzuelas.

Enorme brecha social y escasas reformas

La distancia entre clases sociales era enorme. La monarquía y la aristocracia acumulaban mansiones, portadas de revistas y periódicos, y tenían la llave del empleo, pues contrataban a decenas de sirvientes en sus casas, fincas y fábricas, además de llevar las riendas políticas del país en las instituciones y administración. En el otro extremo, los obreros y desempleados, los comerciantes, las modistas, las planchadoras, los aprendices, los criados, los cocheros, los oficinistas y un sinfín de trabajadores de exiguos sueldos ganaban lo justo para sobrevivir. La enfermedad y el hambre segaban millones de vidas jóvenes.

El reinado de Alfonso XIII no había abordado la reforma agraria ni la educativa, que su pueblo reclamaba. No había industrializado la nación, aunque el monarca había realizado tímidos intentos de apoyar, con su propio dinero a veces, la fundación de la compañía telefónica, el trazado de la primera línea de metro en Madrid, el apoyo a la construcción del ferrocarril en ciudades a donde el servicio aún era escaso o inexistente, el derribo de antiguas calles para remodelar la Gran Vía madrileña o el mínimo patronazgo sobre Las Hurdes en Cáceres. Sin embargo, distintos ministros e incluso la larga dictadura bajo el poder de la corona de Primo de Rivera, no habían encauzado el descontento social, la pobreza o la desigualdad. La esperanza de vida era de cincuenta años para los hombres y de cuarenta y cinco para las mujeres. La mortalidad y el trabajo infantil se mostraban escandalosos.

Territorios coloniales españoles en África

Por otra parte, ya todas las colonias americanas y asiáticas del Imperio donde antes no se ponía el sol se habían independizado, pero no así ciertos enclaves del norte de África, como el protectorado de Marruecos, que duró de 1912 a 1956, alrededor de Targuise; Guinea Ecuatorial, independizada en 1968; Ifni en 1969, y el Sahara Occidental, que se irían perdiendo con el siglo, como es este último caso, donde los saharauis fueron abandonados por el gobierno español en 1975.

Desamortización y salvaguardia de arte sacro

Tal vez las obras de arte y el recuerdo de la vuelta al mundo, iniciada por Magallanes en 1520 y finalizada por Elcano en 1522, permanecían en el imaginario de un pasado grandioso para los pudientes, que las clases populares nunca conocieron. España estaba llena de iglesias y residencias religiosas con maravillosos retablos artísticos pintados a lo largo de los siglos. Cientos de conventos fueron desalojados y puestos a la venta por la desamortización que empieza en 1798, continuando con Mendizábal y distintos ministros a lo largo del siglo XIX, con lo que muchas obras de arte fueron trasladadas, almacenadas y quizá deterioradas en el trasiego y proceso de venta a nuevos propietarios.

La Guerra Civil de 1936, con los primeros bombardeos a escala mundial, puso en peligro parroquias, ermitas y edificios públicos y particulares. El gobierno de la república, alertado de esta situación, inició un traslado secreto de obras de arte del Museo del Prado a Valencia y otras ciudades de numerosos cuadros que la Casa de Borbón y la de Austria habían ido atesorando con los siglos, y que aún constituyen un patrimonio artístico de primera magnitud. Dicho museo y sus obras de arte lograron salvarse, pero en la contienda fratricida muchos retablos de parroquias rurales sucumbieron a las bombas y expolios, uniéndose a las obras de arte perdidas en el incendio que consumió el Real Álcázar, lleno de óleos y esculturas de renombre, en 1734, tras haber sido residencia de los reyes de España hasta Felipe V.

Antecedentes y acontecimientos clave entre 1930 y 1940

Algunas fechas interesantes a recordar, para situarnos en esta década citada, son:

  • La salida de España de la reina Isabel II, ante la revolución gloriosa de 1868 y la proclamación de la primera república en 1873.
  • El desastre de la batalla de Annual, en Marruecos, el 22 de julio de 1921, donde más de veintitrés mil españoles murieron, enfrentándose al ejército de Abd el-Krim, general rifeño que cortó las ansias de expansión por África del gobierno de Madrid, aunque otras potencias como Francia, Gran Bretaña y en menor proporción Alemania e Italia ya se habían repartido, a escuadra, el territorio africano.
  • La proclamación de la Segunda República Española, el 14 de abril de 1931, tras las elecciones municipales de dos días antes, donde el triunfo de la izquierda, proclive a la república, provoca que Alfonso XIII renuncie a la monarquía y se exilie en Francia, Suiza e Italia.
  • El terrible incidente de Casas Viejas en la provincia de Cádiz en 1933, con enfrentamiento mortal entre anarquistas y el gobierno republicano.
  • El triunfo del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936, que encumbra a la izquierda y solivianta a la derecha.
  • La sublevación al gobierno de la república del general Franco el 18 de julio de 1936 y el consecuente inicio de la Guerra Civil.
  • Las horribles batallas de Brunete y Belchite en 1937, así como el bombardeo de Guernica ese mismo año, por parte de la aviación nazi alemana, preludio de las tácticas militares que en la segunda guerra mundial destruirían las ciudades de Berlín, Dresde, Londres, Róterdam, Hiroshima y Nagasaki, entre otras.
  • La incorporación de las Brigadas Internacionales al frente republicano, que duró de octubre de 1936 a septiembre de 1938, así como el apoyo de la fuerza llamada mora al ejército franquista sublevado, durante toda la contienda.
  • El fin de la Guerra Civil y la victoria de Franco el 1 de abril de 1939, iniciando un retroceso social sin precedentes, así como una dictadura que duraría hasta 1975, con la muerte del dictador. Unos meses después, en otoño de 1939, se iniciaría la Segunda Guerra Mundial, la más cruenta y prolongada batalla que haya contemplado la humanidad.

Se trató, por tanto, de una década que marcó la vida de los españoles durante todo el siglo XX.

Teresa Álvarez Olías

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