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Febrero: Cupido, enamorados y The Black History Month

De amor se trata, pero no de amor con límites, si se habla de amor que sea con toda la acepción de la palabra y a la humanidad al completo.

Ya desde principios del siglo XVII, la población africana de piel negra fue sometida a situaciones que la privaron de libertad, bienestar y dignidad. En ellos se perpetúo la esclavitud más radical e inhumana de los últimos siglos.

Solo ellos y ellas, los descendientes de aquellos esclavos de las plantaciones de algodón, tabaco o caña de azúcar, sabrán de las calamidades y el sufrimiento que sus antecesores han debido sufrir.

Martin Luther King – Rosa Parks – Harriet Tubman – Barack Obama

A colación con el tema de la libertad, me viene a la mente un cuento sobre un elefante que desde pequeñito había permanecido atado de una de sus patas traseras a un poste clavado en el suelo. Era uno más de los animales de un circo y solo había conocido esa vida y por eso, porque no conocía otra vida más que aquella, nunca se planteó siquiera liberarse de aquella cadena.

La estaca simbolizaba la esclavitud y un día decidió enfrentar la situación, descubriendo para su sorpresa que era mucho más fuerte de lo que jamás hubiera imaginado y que con un mínimo esfuerzo y la suficiente autoestima, pudo zafarse de sus ataduras.

Algo parecido les ocurrió a los africanos hechos esclavos en Estados Unidos y otras colonias europeas. Bastaba que supieran que eran esclavos, que fueran conscientes de su situación para que actuaran acorde a sus necesidades. Pero para que esto ocurriera tuvieron que pasar un par de siglos, tuvieron que aparecer personas que fueron dinamizadores para ellos y una guerra que dividió al país en dos, la Guerra de Secesión.

La esclavitud, sin embargo, no dejó de ejercerse sobre ellos, tan solo cambió el escenario y las formas. Ya no eran las plantaciones donde perdían la vida, ya no era el látigo del capataz el que surcaba el aire en busca de la espalda de los desdichados obreros. Tras el enfrentamiento entre las provincias estadounidenses del norte y del sur, la población ganó su derecho a ser libre, pero ese paso no fue inmediato.

Habían ganado la guerra, pero no su dignidad. No dejaban de ser ciudadanos de segunda, los “parias” de la sociedad, a los que se maltrataba física y psicológicamente, aquellos que ocupaban los trabajos más duros, los apestados, a los que la población blanca no dejaba de mirar por encima del hombro.

Era de merecido reconocimiento que un día, pasada la segunda década del siglo XX, alguien propusiera unos días para recordar la historia de la población negra.

Carter Godwin Woodson (1875 – 1950)

Fue el historiador Carteer G. Woodson y la Asociación para el Estudio de la Vida e Historia de los Negros quienes en 1926 anunciaron la segunda semana de febrero como «la Semana de la Historia de los Negros». La fecha no fue puesta al azar, se trataba de honrar con esa elección a Abraham Lincoln, presidente abolicionista que dirigió la contienda secesionista y que nació un 12 de febrero, y al escritor Frederick Douglass que nació el 14.

Un merecido reconocimiento tanto a la población como a su cultura, iniciativa que fue expandida poco a poco a los centros educativos para que los alumnos pudieran ser conscientes de la historia de sus antecesores y de su propia identidad.

Durante la celebración del Bicentenario de los Estados Unidos, el 4 de julio de 1976, el presidente Gerard Ford alentó la iniciativa incluyendo estas palabras en su discurso:

«Aprovechad la oportunidad para honrar los logros, demasiado a menudo descuidados, de los estadounidenses negros en cada área de esfuerzo a lo largo de nuestra historia».

Y es que no hace falta ser un mesías, ni una persona catalogada de santa para entender que, sin amor, la humanidad está perdida.

Isamar Cabeza

2 comments on “Febrero: Cupido, enamorados y The Black History Month

  1. FELIPE CHANETA

    Las cadenas se rompen con ideas y no a bayonetazos (C. Arenal) porque es la mente la que, finalmente, hace al hombre libre o esclavo. Para eso están la educación y la cultura. Y precisamente por ello, no por casualidad, las mismas se encuentran hoy tan denostadas, desamparadas y maltratadas. En «Blade Runner» el replicante -Roy Betty- tras preguntarse ¿qué significa ser esclavo?, se contesta: la experiencia de ¡vivir con miedo!.

    ¿Cuántos podemos afirmar que somos verdaderamente libres formando parte de una sociedad tan materialista, fría y deshumanizada que, en gran medida, hace con/de nosotros lo que quiere o le conviene? ¿Cuántos podemos aseverar que no tenemos miedo y que la vida, nuestra vida, nos pertenece? Queda mucho por avanzar. Queda demasiado por cambiar. Queda casi todo por hacer.

    Hoy, gracias a la escritura, siempre limpia y elegante, invariablemente humanística y reivindicativa y permanentemente sensible, de Isamar Cabeza, ese «queda» se hace algo menos descomunal y desmesurado.

  2. Es siempre un honor recibir sus comentarios, que tenga un feliz fin de semana, Felipe.

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