Francisco F. Micol

El deporte como remedo de la cultura

Dicen que a falta de pan, buenas son las tortas. También que algo tendrá el agua cuando la bendicen. En cualquier caso no hablamos de panes, tortas, agua o bendiciones. De un modo u otro, porque la tensión acumulada requiere cierto esparcimiento, el deporte viene como sustituto de la cultura.

La afición, paradójicamente, suscita empeño y ahínco, cosa sobradamente obvia cuando se trata de asistir a un encuentro deportivo ya sea de una u otra clase. La pregunta parece, pues, obligatoria: ¿es necesario el deporte? Y más aún: ¿el deporte es cultura o algo remotamente parecido a ello?

¿Qué es el deporte? Actividad física, ejercida como juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento y sujeción a normas. En segunda instancia, recreación, pasatiempo, placer, diversión o ejercicio físico, por lo común al aire libre.

No parece haber, en la propia y académica definición del nombre, alusión alguna, bien directa o indirectamente, a la cultura. De hecho, y no lamento decirlo, el deporte es justo lo contrario a la sabiduría. Por ello se explica que tenga tantos adeptos y éstos defiendan su causa como extraordinaria.

El taller de pintura versus las clases de judo, porque con artes marciales se engrosa el «conocimiento» del muchachito o la niña que «necesitan» relacionarse socialmente. No saben leer, ni mucho menos escribir, pero se les anima para que asistan, vestidos con el judogi (yudogui), a esos entrenamientos que les llevan un par de horas a la semana y que además, la propia UNESCO declaró como el mejor deporte inicial formativo para niños y jóvenes de 4 a 21 años, ya que permite una educación física integral, potenciando, por medio del conocimiento de este deporte, todas sus posibilidades psicomotrices (ubicación espacial, perspectiva, ambidextrismo, lateralidad, lanzar, tirar, empujar, arrastrarse, saltar, rodar, caer, coordinación conjunta e independiente de ambas manos y pies, etcétera) y de relación con las demás personas, haciendo uso del juego y la lucha como elemento integrador, dinamizador e introduciendo la iniciación técnico-táctico-deportiva de forma adaptada; además de buscar un acondicionamiento físico general idóneo.

Es decir, aprende a dar puñetazos pero no pienses; gana un campeonato regional aunque no sepas distinguir entre un lienzo de Botticelli y otro de Miguel Ángel. Dos horas a la semana que suponen cuatro porque hay que practicar antes de la competición con el equipo adversario del colegio o instituto vecino.

Esta dispersión del conocimiento en el aprendizaje escolar, supone nada menos que un vacío irremediable cuando la persona concluye, aunque de aquella manera, el ciclo del bachiller, condenándole o condenándose, depende, a los arbitrios de los que saben latín, matemáticas y filosofía.

Con suma astucia se hace apología del deporte y así obtenemos varias generaciones de incultos que de otra parte jamás llegarán a ser profesionales de nada. El niño o la niña, aunque la UNESCO no lo sepa, cambian sus gustos por momentos, y lo que hoy les resulta «divertido» (pese a hematomas, fracturas y contusiones múltiples), mañana les repugna sobremanera. Pero hay muchos más deportes y a cuál de ellos mejor para alejarlo del necesario aprendizaje que toda persona necesita. Perder el tiempo, en suma, no forma parte del plan para constituir las bases culturales de los alumnos.

Aprender mil cosas y no saber ninguna es viejo oficio en el mundo, lo triste es que en esta sociedad tan moderna y emprendedora, la incultura se paga muy cara y diluye a la persona en el vasto y opaco deterioro colectivo.

Armonizar deporte y enseñanza es análogo a mezclar agua y aceite, porque el tiempo del joven requiere, además de las horas académicas, un obligatorio ocio que debe ser coherente con su constante forja.

En la madurez sucede exactamente lo mismo; un adulto asiste a cualquier encuentro deportivo antes que visitar un museo o entrar a la sala de conciertos para escuchar música conmovedora. Y luego de histerismos, tensiones emocionales, afonías y hasta reyertas que incluso conducen a la muerte (no estoy exagerando en absoluto), el embrutecimiento supera cualquier imaginación posible.

Esa modernidad tan precaria donde vale más una raqueta de tenis o un palo de golf que la entrada al cinematógrafo para visionar las grandes obras del género, con la Unesco a favor o en contra, da lo mismo, arroja catastróficos resultados en la sociedad, tornándose en analfabeta por derecho propio.

El deporte está más lejos de la cultura que la Tierra del Cúmulo Globular M14. Le pese a quien le pese, le duela a quien le duela, la cultura es necesaria y el deporte no. Así de simple y evidente.

La infancia va a constituir el basamento de toda persona en sociedad tratando de entender a la misma y por supuesto de lograr un criterio propio individualmente. Con balones y camisetas deportivas esto será lo último que alguien pueda conseguir, pues por desgracia o fortuna, no tenemos más tiempo que el concedido para lograr una formación imprescindible y necesaria.

Ocio, pasatiempo, diversión y ejercicio físico, en moderadas dosis, puede resultar conveniente en todas las edades. Pero anteponer el deporte a la adquisición de conocimientos es una abominación demoledora.

Francisco F. Micol

8 replies »

  1. No puede estar mas errado este articulo. Revela una supina ignorancia de la cultura, de las artes, de la formación del niño y…. del deporte. El deporte ES parte de la Cultura, y con mayusculas. El Judo, quizas como casi ningun otro deportes permiten al niño desarrolarse socialmente, culturalmente, en un ambiente de respeto hacia los demás. Otros deportes tambien lo hpueden hacer, pero el JUdo como ninguno, pues asi fue creado y asi se debe practicar. No se trata de aprender a dar golpes. El autor de la nota debiera informarse un poco mejor para hablar con propiedad del Judo (justo el Judo eligió para defenestrar los deportes!). Un blooper.

  2. La cultura es necesaria, por lo tanto el Deporte que esta incluida en la Cultura, tambien! Un cuerpo sano, una mente despierta, inquieta, socialmente adaptada, segura de si misma y respetuosa de los demás es indispensable para aprender, aplicar conocimientos, interaccionar positivamente con el entorno. De qué sirve un nerd inadaptado, relegado socialmente, lleno de traumas, limitaciones, inseguridades y resentido de la sociedad a la cual no puede ni quiere incluirse? Con el debido respeto, si la discusión es qué proporción de tiempo le damos a la pintura de Boticelli, es otro tema, Francisco.

  3. Observe la definición de cada tema y no trate de justificar una cosa con otra.

    Cultura: (1) Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico.
    Cultura: (2) Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etcétera.

    Deporte: (1) Actividad física, ejercida como juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento y sujeción a normas.
    Deporte: (2) Recreación, pasatiempo, placer, diversión o ejercicio físico, por lo común al aire libre.

    Vea la supina diferencia.

  4. La nota dice “El deporte está más lejos de la cultura que la Tierra del Cúmulo Globular M14. Le pese a quien le pese, le duela a quien le duela, la cultura es necesaria y el deporte no.” Nada más errado, pues ni está lejos ni mucho menos, por el contrario creo que: 1) hay una relacion de inclusión, ya que el deporte está incluido en la cultura de los pueblos. 2) tanto la cultura como el deporte son ambos indispensables para el desarrollo armónico integral de la persona.
    Yendo a tus últimos comentarios y a la supina diferencia que apuntas querido amigo Francisco, nadie dice que sean sinónimos. Las definiciones telegraficas no muestran todo lo que es la cultura y el deporte. Pero incluso si examinas la definicion (2) que tú mismo aportas “Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etcétera…” allí tienes al deporte y las artes!. El Judo es deporte y es arte. Si gustas, podemos buscar la definición de arte y cómo se aplica esto al Judo y a los deportes, pero creo que no haría falta.
    Eso, mas allá que el Judo (deporte elegido como ejemplo en la nota) ESTA DEFINIDO por su propio creador como “un modo de perfeccionamiento integral de la persona, en sus aspectos físicos, mentales y espirituales”, y así se lo enseña y practica a todo lo largo del mundo, pese a que algunos profesores de Judo solo le dan importancia a su faz competitiva.
    Volviendo al tópico general deporte y cultura, el deporte tiene una gran influencia en la sociedad. Hay que destacar de manera notable su importancia en la cultura y en la construcción de la identidad de la persona, y grupo social, étnico y nacional. Seria innecesario decir que el deporte tiene efectos tangibles y predominantemente positivos en las esferas de la educación, la economía y la salud pública.
    En el terreno educativo, el deporte es fundamental para la transmisión de valores a niños, adolescentes e incluso adultos. Ademas de la mera actividad física (indispensable) se inculcan valores de respeto, responsabilidad, compromiso y dedicación. Es fundamental también para el proceso de especialización y de involucración con mejoras de estructuras y actitudes sociales. El deporte contribuye a establecer relaciones sociales entre diferentes personas y diferentes culturas y así contribuye a inculcar la noción de respeto hacia los otros, enseña a competir constructivamente, sin hacer del antagonismo un fin en sí. Otro valor social importante en el deporte es el aprendizaje de cómo ganar y cómo saber reconocer la derrota sin sacrificar metas y objetivos. Coincidiras conmigo que el proceso de “competencia” es necesario en todos los ordenes y actividades humanas, o no? Qué ocurriría si en lugar de una competencia civilizada, ritualizada, normada siguieramos compitiendo en la forma de las bestias? Adonde iria o quedaria relegada la cultura?
    El ocio, el pasatiempo, la diversión y el ejercicio físico, no “pueden resultar convenientes en todas las edades” como dice la nota: sencillamente son indispensables!. Nadie habla de anteponer el deporte a la adquisición de conocimientos, sino de complementarlos. Porque te respeto, me atrevo a aportar estas ideas, que por cierto no estoy inventando, sino que como educador sé muy bien que lo lúdico es indispensable para todo proceso de aprendizaje. El deporte enseña y mucho y por lo tanto es indispensable en la cultura de los pueblos. Si lo que te preocupa es la cantidad de horas otorgadas a cada contenido curricular, ese es otro tema. Discutible por cierto.

  5. La nota, como usted la llama, reza lo que sigue:

    Ocio, pasatiempo, diversión y ejercicio físico, en moderadas dosis, puede resultar conveniente en todas las edades. Pero anteponer el deporte a la adquisición de conocimientos es una abominación demoledora.

    EE.UU vendió, por turbios intereses, la falaz idea del deporte, haciendo imperativa su inclusión en la enseñanza. Esto es un error inexorable, y de esto versa el artículo. No, no y no. La formación de una persona durante el bachiller no contempla que el alumno aprenda (que no aprende) a jugar al tenís, al golf o practique judo. Ese tiempo está destinado a su forja, al aprendizaje de conocimientos que le serán no ya útiles, sino imprescindibles, para su desarrollo como individuo en la sociedad.

    El tiempo destinado al deporte se le sustrae de su descanso, y a la postre, de las horas que la docencia destina a la Lengua, las matemáticas y el resto de materias fundamentales.

    No distorsione el artículo por su errada creencia que de otra parte, repito, nos fue vendida como una novedad beneficiosa y demostrado queda justo lo contrario. Tras esa imagen helena de competitividad y armonía entre compañeros, sépalo usted, está la industria del deporte que obtiene beneficios inconmensurables a costa de marcas impuestas porque no las hay de otra naturaleza.

    Infinitamente lejos de aunar a las personas en su edad escolar, el deporte segrega a los que disponen de medios para adquirir un equipo de lo que usted prefiera, de aquellos que sus familias no pueden gastarse dichas sumas para lo mismo. Se crea no la competitividad, sino la competencia, el más adinerado frente al que lo es menos, el inteligente del bruto, el bruto del zafio, el zafio del demente.

    ¿Usted asiste de manera habitual a los centros docentes? Yo sí. Por eso escribo este artículo en pro de la cultura y no del escándalo que para una persona de quince o dieciséis años supone el hacer gimnasia junto al resto de sus compañeros.

    Doy por zanjado el tema al respecto quedando abiertamente expuesta mi versión versus la suya.

  6. Querido amigo, ya que insistes y das por zanjado unilateralmente ese intercambio de opiniones creo que vale puntualizar en detalle en qué estoy de acuerdo contigo y en qué no, aunque fui claro en mis comentarios anteriores.
    Estoy de acuerdo contigo con tu fragmento “Ocio, pasatiempo, diversión y ejercicio físico, en moderadas dosis, puede resultar conveniente en todas las edades. Pero anteponer el deporte a la adquisición de conocimientos es una abominación demoledora”).
    Estoy en total desacuerdo con tu otro comentario: “El deporte está más lejos de la cultura que la Tierra del Cúmulo Globular M14. Le pese a quien le pese, le duela a quien le duela, la cultura es necesaria y el deporte no.” Tampoco estoy de acuerdo en que “el deporte viene como sustituto de la cultura”. La TV basura puede ser pero ese es otro tema.
    Por lo dicho, creo que el deporte y tambien las artes como el Judo son partes de la cultura.
    No creo que “el deporte sea justo lo contrario a la sabiduría”. Tampoco que de esa falacia se concluya que “por ello se explica que tenga tantos adeptos y éstos defiendan su causa como extraordinaria”.
    Me parece muy bien que “la propia UNESCO declare al Judo como el mejor deporte inicial formativo para niños y jóvenes de 4 a 21 años, ya que permite una educación física integral, potenciando, por medio del conocimiento de este deporte, todas sus posibilidades psicomotrices (ubicación espacial, perspectiva, ambidextrismo, lateralidad, lanzar, tirar, empujar, arrastrarse, saltar, rodar, caer, coordinación conjunta e independiente de ambas manos y pies, etcétera) y de relación con las demás personas, haciendo uso del juego y la lucha como elemento integrador, dinamizador e introduciendo la iniciación técnico-táctico-deportiva de forma adaptada; además de buscar un acondicionamiento físico general idóneo”. Estoy de acuerdo porque todo ello es absolutamente cierto.
    No estoy de acuerdo, porque NO ES CIERTO que en el Judo se “aprende a dar puñetazos”, eso revela una supina ignorancia de lo que es el Judo específicamente.
    Creo que no tienen nada que ver “ganar un campeonato regional con saber distinguir entre un lienzo de Botticelli y otro de Miguel Ángel”. Asi como tampoco ganar un certamen regional de matemáticas con otro de pintura!. La dispersión del conocimiento en el aprendizaje escolar, esta dada por la enorme diversidad de conocimientos que los ciclos escolares van acumulando. Ese es un problema que sí merece una discusion mas a fondo.
    Una de las razones por las cuales la UNESCO eligió al Judo, es que de todos los deportes es el que tiene una reglamento tan protectivo que la estadística de lesiones es mínima, sustantivamente menor a otros deportes. En todos los torneos que asistí a lo largo de 50 años de práctica nunca vi “contusiones multiples”. Me parece que se refiere a otros deportes quizás profesionales, o a los que practican los adultos, pero nunca al Judo.
    No estoy de acuerdo que sea “Perder el tiempo”.
    “Aprender mil cosas y no saber ninguna” puede aplicarse a toda la currícula escolar y no creo que se deba al Judo, ni a los deportes en general.
    No estoy de acuerdo con que “Armonizar deporte y enseñanza es análogo a mezclar agua y aceite”.
    Estoy de acuerdo que el deporte-circo (ejemplo: canchas de fútbol) y la violencia asociada serian deleznables. Pero no es eso lo que inculca el Judo, sino todo lo contrario.
    En fin, yo nunca doy por zanjado ningún intercambio de opiniones, sobre todo si esas opiniones se fundamentan. Estas en tu derecho a decir, zanjar, o plantarte en tus trece. Creo que me quedan claras tus opiniones, aunque no esté yo de acuerdo con varias de ellas ni con algunos de los fundamentos. Pero así somos los seres humanos, afortunadamente. Saludos y espero no te molestes, Francisco.

Gracias por comentar