Día de las letras gallegas
La educación de la mujer no puede llamarse tal educación, sino doma, pues se propone por fin la obediencia, la pasividad y la sumisión.
La educación de la mujer no puede llamarse tal educación, sino doma, pues se propone por fin la obediencia, la pasividad y la sumisión.
Es marzo y hablamos de mujeres inevitablemente. Hablamos de que son precisas la corresponsabilidad práctica y total de los varones y la conciliación con los horarios laborales.
Alrededor del ocho de marzo una escritora se debe a su circunstancia de mujer, por lo que reconozco que la literatura y la historia nos deben muchos personajes a las mujeres, muchas protagonistas, muchas heroínas.


