“VERSOS DESVELADOS” de Laura Martínez

Laura Martínez Gimeno - Versos desvelados - Editorial Amarante

Es una lectura agradable de puntillas. Es sensualidad y fortaleza. Fuerza que se cuela entre cada quejido, cada descripción de aquello que de primeras parece fragilidad.

“Entre lirios de peligro, recordamos aquellas noches de devoción, en las que, como ahora, dimos la espalda al universo, entre beso y beso.”

Versos desvelados es una lectura agradable de puntillas. Que te gusta por todo y a la vez sin saber porqué.

Versos Desvelados
Versos Desvelados

Es sensualidad y fortaleza. Fortaleza que se cuela entre cada quejido, cada descripción de aquello que de primeras parece fragilidad.

Por momentos siento que es una lectura actual, un quejido al ayer. Y en otras siento que es una obra de antaño. Como si la autora fuese de diferentes épocas, como si le hubiesen permitido viajar en el tiempo y volver para contárnoslo.

También, las pinceladas de otras obras que nos trae al recuerdo. Como una bella interpretación que es a la vez un punto de vista y cebo para futuras lecturas. Sin duda imagino que también es un triunfo que, a raíz de una lectura, quieras otras. Quieras más.

Se encuentra dentro de este poemario una lucha a través de la palabra, la lucha entre dominación y sumisión. La búsqueda del equilibrio, ese punto entre la admiración y la subordinación. Amores platónicos, tortuosos, macabros. La búsqueda de la esencia.

Paseo por diversos personajes que a la vez son el mismo. Todo ellos escapan de la muerte, persiguen un amor que de primeras, parece abocado a la misma. La rosa y la vida.

Me alegro de haberme acercado a este género literario. De salir del círculo de comfort y volver a descubrir que la diversidad es un regalo. He disfrutado de la lectura y lo he hecho también del éxito de una compañera. El placer ha sido múltiple porque… ¿a quién no le han surgido preguntas tras acercarse a la obra de un autor? Yo he tenido el placer de conversar sobre ello en el encuentro de Acalanda TVClub de lectura Amarante” y como considero que los placeres lo son más si son acompañados, comparto por aquí algunas de sus respuestas:

– Ese tono que recuerda a poetas del pasado. ¿Influencia de los autores que habitan en tu de mesilla que forman parte ya de tu ser o fue algo intencionado? ¿Buscabas ese estilo?
Me han comentado muchas veces que mi forma de escribir recuerda a otras épocas o que mi voz es una de otras eras. E incluso me han dicho que guardo un «alma vieja» en mi interior por el modo en que creo y expreso mi poesía. Pienso que obviamente que existe una clara influencia de autores o momentos históricos que me han marcado como escritora, sin embargo la gran mayoría de los poetas y poetisas que llenan hoy mis estanterías no son los mismos talentos que aquellos que leía cuando empecé a escribir «Versos desvelados» con 18 años.

No fue algo intencionado, sino más bien el hallazgo de mi estilo, dónde me siento cómoda y logro expresarme con mayor fuerza, sensibilidad y perfección. Siempre cuidando el que mis palabras no sean aquellas de otras generaciones, y que mis pensamientos y rimas salgan directamente de mi alma.

– Es una obra que gira sobre la idea muerte. O al menos la nombra. Hay romanticismo, pero en la mayoría de los textos con pinceladas de catástrofe. Sin embargo veo más luz en tus textos que oscuridad. Más que buscar la muerte persiguiendo la eternidad, ¿puede que tus protagonistas persigan más la ruptura con esa toxicidad?
Sí, uno de los temas predominantes de mi obra es la muerte en cualquiera de sus formas. La muerte enamorada, sucumbir a ella, engañarla, o convertirte en ella. También uno de los motivos por los cuales me siento cautivada es por el oscilar entre la oscuridad y la luz, las sombras y la eternidad, y me fascina explorarlo y plasmarlo en mis textos. Y en ese «forcejeo» constante hay una toxicidad de la cual procuro, a veces consiguiéndolo y otras sin éxito, que mis personajes, sentimientos y escenas rompan con ella para abrazar un equilibrio que el lector deberá también encontrar e interpretar.

– A raíz de lo anterior y a pesar de lo que comento de ese halo trágico que persigue la lectura, hay espacio para la sensualidad. Y también, aunque recuerda a textos de antaño, creo que hay un mensaje más actual y no tan nocivo como quizá se acostumbraba. Como si la propia lectura buscase romper con ciertos mensajes. ¿Ambos conceptos pueden ir de la mano? ¿Una escritura clásica pero mensajes más modernos?
Por supuesto que creo que pueda convivir una lectura moderna de la mano de un estilo del pasado o artificial y refinado. Siempre y cuando sean versos tratados desde una precisión poética y se exprese lo que se anhela, pienso que se puede hablar, denunciar, debatir sobre cualquier tema.

Y es algo que espero haber conseguido con mi trabajo.

A modo curiosidad, dime aquello que más te sorprendió del libro una vez terminado. ¿Quizá algún poema que fluyera y al terminarlo incluso te sorprendiera a ti misma?
El aspecto que más me sorprendiera del poemario una vez terminado es la figura del ángel caído. Un ángel caído que quiero y adoro con todo mi corazón y que cruza el libro adoptando diferentes formas, identidades, voces y tormentos. Era consciente de que era una parte de mí, tal vez la más bella y la más letal a un mismo tiempo, y que por ello existiría indudablemente en mis poemas, pero no sabía lo clave y esencial que era hasta que mi editor me lo hizo ver. Creo que es algo que llevo tan por debajo de la piel, que su poderosa y constante presencia ocurrió de manera inconsciente. Lo escribí y me recreé en él sin saber que lo estaba haciendo. En mis actuales poemas, aunque veo que he crecido como poetisa, que he cambiado y explorado otros temas y formas, de vez en cuando se sigue colando. Y me da la impresión de que lo he hecho mi marca, mi huella como escritora y me apasiona tanto su ser que no creo que vaya a desprenderme nunca de él.

Para terminar, ¿cuál fue tu objetivo, hilo conductor o motor de este libro?
Diría que el hilo conductor o motor de mi poemario fue un momento oscuro y melancólico en el que me vi envuelta, en el que prefiero no profundizar, pero que superé sin lugar a dudas gracias a la poesía y todo lo que significa. Me siento tan en deuda con esta, puesto que comencé a escribir en las noches en las que me desvelaba y no podía conciliar el sueño debido a ese malestar que habitaba en mí, y que me dio la extraordinaria posibilidad de crear belleza donde antes solo había sombras.

Sara Carballal

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